A la orilla del viento
 
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Queta la vaca coqueta

En el principio

Martha Sastrías / Enrique Martínez (Texto / Ilustraciones)

Los especiales de A la orilla del viento, 2004
Tapa cartoné, 19 x 23 cm, 40 pp. Color

$ 29,00 Comprar

 

 

Les presentamos un libro que ganó en el año 1997 el II Premio del Concurso de Libro Ilustrado A la orilla del viento. Se trata de Queta, la vaca coqueta, escrito por Martha Sastrías e ilustrado por Enrique Martínez. Y lo elegimos porque su personaje central es cándido e inocente, pero muy vanidoso y está a punto de terminar peor de lo que comenzó (¿les hace acordar a algún famoso de la televisión local?).

 

Este álbum cuenta la historia de una vaca, Queta, que como las mujeres de nuestros días, persigue y anhela mantenerse joven y bella por siempre. Muy oronda, camina de la portada a la primera página y se encuentra con un cartel muy prometedor: "¡Atención! Si quieres verte más bella y elegante, cruza el puente amarillo en este instante.". Por supuesto, Queta no puede resistir esta invitación. Y hacia allá enfila, convencida de su potencial, se sabe coqueta y ahora aspira a convertirse en una estrella, bella y famosa.

 

 

¿Qué es lo que pasó? Perdió su cola, y su blanca dentadura ahora muestra una pieza menos. Pobre Queta, sonríe, pero su sonrisa muestra una ventanita. Queta ya no llora por su belleza perdida, ahora se da cuenta de que tampoco podrá usar la cola como una vaca normal, ni reír a carcajadas.

 

 

Igual que los días de lluvia en el centro de la ciudad cuando aparecen los vendedores de paraguas, nunca falta un oportunista. Un perro astuto y descarado, al ver a Queta tan triste, presentó su oferta: una cola de rata, para verse más delgada (¡Ya Queta se sueña la reina de Saba!)...

 

 

 

Aparece en escena el gato, atraído por la cola de rata que Queta bambolea. Gato y Perro, en pleno festejo, celebran la mala suerte de los que ambicionan la belleza y la fama y en un descuido pueden perder cosas más importantes. Y hablando de vanidosos… se asoma a lo lejos una animal grandote, trompudo que parece haber leído el mismo cartel que leyó Queta.

 

 

 

 

¿A quiénes les recomendamos este libro?

Niños pequeños y adultos (con y sin cirugías estéticas, pero con fantasía de hacerse alguna).

 

Conocé las colecciones para niños y jóvenes de Fondo de Cultura Económica:

 

Hasta la próxima

Aquí unos consejos para pasar un buen momento, camino a casa, camino a la Feria, camino al trabajo, en fin para vivir como se vive en El País de Jauja.

En el principio Cada quien puede escoger la manera de llegar a las delicias de Jauja. A unos les gusta volar en tenedor o escalera; a otros, más bien navegar en su almohada o botella. Mas hay también quien prefiere esperar a que lo lleve paso a pasito su cama. Porque los que van a Jauja son en general muy flojos y, la verdad, muy glotones: sólo van por el antojo de comerse unos jamones…Pero, en silla o en la tina, lo que importa es ir contento y no hacer nada de nada, pues en el País de Jauja lo de más es lo de menos.

En Jauja, el gato con botas es gato con pantuflas; las princesas son brujas, las calabazas, señoras; los calcetines, conejos; los hongos, calcetines… Pero no te imagines que todo eso es todo eso. Todo aquí está disfrazado, más disfrazado de lo que de verdad es: el gordo va disfrazado de gordo; el gato, de gato que se viste de gato. Y todos fingen que son lo que de verdad son, aunque dizque disfrazados.

El país de Jauja, texto de Francisco Segovia; ilustraciones de Kestutis Kasparaviĉius.

¡¡bravo!!

 

 

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