A la orilla del viento
 
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Vamos a recorrer y a pensar en un libro muy especial de nuestro catálogo: ¡A trabajar! Una suerte de juego, de gigante collage y una invitación a reflexionar sobre qué significa trabajar.

Este libro está escrito por un conjunto de autores franceses que se hacen llamar Los Pelagatos pero parece salido de cualquier periódico argentino. Aunque en la tapa aparece un sonriente e impresionante rinoceronte, ya en las hojas de guarda aparece un gusano con un acordeón y un sombrero invertido pidiendo limosna con un cartel que grita “¡tengo hambre!”.

¡A trabajar!

¡A trabajar!

Los Pelagatos

Los especiales de A la orilla del viento, 2002
Tapa cartoné, 32 x 45,5 cm, 44 pp. Color

$ 88,00 Comprar

 

 

 

 

En la portada, junto con los datos legales del libro (esa página que todos los libros tienen y que informa quién es el dueño de los derechos y el responsable de la edición), figura un contrato que amenaza: “le cedo todo a mi patrón”. Se ve una impresionante garra verde que ofrece una pluma a dos incautos gatos del otro lado de la mesa.

 

Aprovechando la gracia de la rima, se cuenta la historia de Nicanor, el cocodrilo embaucador que trafica con oficios (y con el trabajo ajeno). Uno a uno, se van viendo los animales que tratan de desempeñar algún oficio digno y acorde a su naturaleza, aunque la mayor parte de las veces termina siendo una ocupación insignificante y de poco valor.

Está, por ejemplo, el elefante que es ducha ambulante; el pez Nicolás que atrapa nubes con una red y gana mucho más que cuando sembraba el suelo.

 

Las imágenes son fantásticas: bellas, divertidas, ingeniosas, muy plásticas, todas realizadas con collage y texturas, de gran riqueza. Entonces, muchos de los textos tan irónicos producen un gran contraste.

 

Escondidos detrás de la rima y de la imagen en apariencia muy infantil y graciosa, las ilustraciones van ocultando y descubriendo pequeños gestos de rebeldía: mientras se ve al hipopótamo con su escopeta persiguiendo a las presas, se ve un pequeño tapir que deja escapar otros gases...

También está la señorita Trejo, una pulpo que aprovecha todos sus brazos para abrirse paso en su provecho, aunque diga que un buen empleo se consigue estudiando.

 

 

Están presentes los asesores que no hacen otra cosa que estafar y hacer negocios sin trabajar. También hay lugar en este libro asombroso para un comentario sobre el seguro, que le ha provocado tal crisis a la lombriz que asegura sentirse insegura porque su seguro no asegura.

 

 

A veces los animales hacen lo poco que su naturaleza les permite hacer: el cangrejo oficia de abrelatas, el murciélago de perchero, el loro de chismoso y los ratoncitos de “tapahoyos de la memoria”.

 

 

Un perro encontrará trabajo como insultador público; la lechuza será discutidora muy preparada en el parlamento; Edmundo, el cerdo, quitará mocos con una tenaza; Bigotón pega pelos a todo; la rana Ramona prepara platos asquerosos. En el burró de empleos todos los animales consiguen algún gana-pan, pero ningún oficio honroso. Cansados, marchan pidiendo trabajo digno.

 

Este libro es original por donde se lo mire: por la temática, porque se acerca al tema del trabajo y a la falta de trabajo de una manera bien cruda, y porque sus imágenes gigantes son fascinantes (es un libro de gran tamaño).

 

¿A quiénes les recomendamos este libro?

Cualquier niño pequeño se deleitará con las ilustraciones, los collages y los animales realizando desopilantes tareas. Los adultos sonreirán irónicamente con las alusiones al trabajo y al desempleo, salidos casi de una página del periódico o del noticiero.

 

Conocé las colecciones para niños y jóvenes de Fondo de Cultura Económica:

 

Hasta la próxima

Se cierra un ciclo y no nos referimos sólo al fin de año. Llega Muerte de tinta, el fin de la Trilogía de la Tinta, el cierre de la historia de Meggie, Lengua de brujo y Dedo Polvoriento, Resa y otros personajes que fueron lanzados al Mundo de Tinta en la segunda parte de esta trilogía, Sangre de Tinta.

  Han transcurrido más de 3 meses desde su desaparición y siguen perdidos, extraviados entre las páginas de un mundo de papel y tinta, pero muy, muy peligroso. Lengua de brujo, el padre de Meggie, y la niña misma tienen el poder de que la historia que están leyendo se vuelva realidad, pero eso no los protege contra los criminales que habitan esas mismas historias y en este mismo momento corren peligro de muerte.

 

La única manera de saber qué pasó con toda esta familia amante de los libros será aventurarnos entre las páginas de Muerte de Tinta que, a juzgar por el título, promete mucho peligro, mucha acción y mucha muerte; esperemos que no sean las de Meggie ni Moe.

¡¡bravo!!

 

 

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