NOTA DE PRENSA

Nota: Pepe Nun: "La borrachera de poder es histórica en la Argentina"
Autor de la nota: Jorge Fernández Díaz
Medio: La Nación
Fecha: 29/08/2015
Libro: EL SENTIDO COMÚN Y LA POLÍTICA
Autor del libro: José Nun
Extracto:

Hace doce años se vivía en la Argentina un período de transición lleno de incertidumbres. Los pensadores, que habían sido ignorados y desoídos durante los noventa y reemplazados directamente por los economistas, regresaban al centro de la escena. Una sección llamada "Los intelectuales y el país de hoy", que se publicaba los sábados, recogió esas voces fundamentales y les dio relevancia desde la mismísima tapa de este diario. Una de las primeras entrevistas fue a José Nun, un politólogo legendario de centroizquierda. El título era descriptivo acerca de la delicada faena que le esperaba al nuevo presidente: "Kirchner debe reparar un barco en alta mar" (con enemigos dentro y fuera). Ese artículo tuvo tanto impacto que hasta la Casa Rosada se interesó en Nun: por aquel entonces los kirchneristas buscaban la transversalidad, todavía no habían resuelto refugiarse en el feudoperonismo. Nun fue secretario de Cultura durante un tiempo, pero cuando los Kirchner tomaron el camino irreversible del populismo, con sus mentiras y adulteraciones, se distanció y se volvió cada vez más crítico. Un crítico lúcido y temible. Acaba de publicar El sentido común y la política. Habló con LA NACION sobre estas nuevas incertidumbres que nos acechan a los argentinos, doce años después.

-¿Cómo ves lo que se viene? ¿Qué es un fin de ciclo?

-Pienso que son más útiles las advertencias que las predicciones. Las predicciones son proyecciones al futuro de hechos pasados. Las advertencias tienen que ver con lo que puede pasar en el futuro si se siguen haciendo determinadas cosas. Por ejemplo, la cosa abominable de la intervención al Indec en enero de 2007. Lisa y llanamente la población argentina, los ciudadanos argentinos carecen de datos fidedignos acerca de su país. Y una condición esencial para la construcción de ciudadanía es la educación y la información. Éste me parece que es un tema central y que no puede seguir siendo naturalizado.

-No sabemos casi nada sobre lo que estamos viviendo. Es muy difícil planificar un país si el mapa es falso.

-Te voy a recordar algo histórico que me parece que tiene su importancia. Hubo un gran sociólogo que se llamó Max Weber. Tres meses después de terminada la Primera Guerra Mundial los estudiantes de Munich lo invitaron a que diera una conferencia que se transformó después en un libro muy conocido, La política como vocación. Es el Weber maduro porque iba a morir al año siguiente. Y dice dos cosas muy interesantes. "En un científico la vanidad es inadmisible porque le quita espíritu autocrítico. En un político es regla de juego. El político se postula como dirigente porque es vanidoso." Esto conlleva un riesgo: que la vanidad se transforme en borrachera de poder y que entonces ese político quiera perpetuarse, lo que lo lleva a cometer los dos pecados mortales de la política: falta de objetividad y de responsabilidad.

-¿Cristina tiene borrachera del poder?

-Absolutamente. Basta escucharla y basta oír los improperios que le dirige a la oposición. Con una aclaración. Esto ha sido una característica histórica de la Argentina. Por eso, como yo te comentaba, hay un fetiche del sentido común argentino que creo que hay que revisar urgentemente: el fetiche de que en 1983 retornó la democracia al país. Para que algo retorne tiene que haber estado antes.

-La pregunta que todo el mundo se hace hoy es si es posible una democracia con un solo partido. Si gana Scioli, se va a confirmar que sólo el peronismo puede gobernar.

-Claro, pero ¿qué es ya el peronismo? Se sacan de encima muy fácil el menemismo: "El menemismo no fue peronismo". Bueno, si yo determino qué es, Menem tiene tanto derecho como Kirchner para titularse peronista. Es más, Cristina Kirchner, Néstor Kirchner le rindieron consistentemente pleitesía a Menem, que hoy es todavía un aliado del Gobierno. Creo que no es seguro que con un triunfo de Scioli se robustezca una unidad peronista. Y que es muy peligroso además un triunfo de Scioli..