NOTA DE PRENSA

Nota: Riesgos del sentido común
Autor de la nota: José Emilio Burucúa
Medio: Revista Ñ
Fecha: 27/07/2015
Libro: EL SENTIDO COMÚN Y LA POLÍTICA
Autor del libro: José Nun
Extracto:

Estamos frente a un libro fundamental, sorprendente, que atrapa al lector por su sabia combinación de densidad argumentativa, estilo y sintaxis impecables, claridad conceptual. Se trata siempre de conceptos muy complejos, incluso intrincados, pero que José Nun se encarga de exponer y desplegar con gran sencillez, sin alterar un ápice su riqueza, su carga explicativa, sus funciones pragmáticas. Valgan algunos ejemplos de tales nociones: los "juegos de lenguaje" según Wittgenstein; la "moralidad objetiva" de Hegel; la nueva idea del trabajo humano que se abrió paso a mediados del siglo XIX, cuya formulación mejor labrada realizó Durkheim alrededor de 1900.

En El sentido común y la política. Escritos teóricos y prácticos (FCE), Nun desenvuelve asimismo una dialéctica de matices donde menos la imaginamos. Nos enseña así que debemos diferenciar entre liberalismos democráticos y democracias liberales. Nos instruye acerca de los varios reduccionismos de la teoría marxista: 1) el estructural, 2) el fundado en la lucha de clases, 3) el intelectual racionalista, al que Nun llama el "otro" reduccionismo, desvelado con tal profundidad por primera vez en este libro. La hermenéutica racionalista de la tercera tesis sobre Feuerbach se expande, al mismo tiempo, según las variantes introducidas por las oscilaciones del propio Marx, por el centralismo del partido y la vanguardia esclarecida que preconizó Lenin, por la atención que Gramsci prestó a las racionalidades diferentes, las del mundo de los intelectuales, las de las clases subalternas, desde el proletariado industrial hasta el campesinado.

Por supuesto, hay aquí varios ejemplos notables del cultivo sistemático y erudito de la Begriffsgeschichte (Historia conceptual) a la manera de Koselleck y de la metaforología de Blumenberg. Primó, claro está, la historia del concepto del "sentido común", desde Aristóteles en adelante. Asistimos a los antagonismos de Descartes versus Vico en el terreno, de Kant versus Herder, del mismo Kant con su idea de la Moralität versus Hegel y su Sittlichkeit o "ética concreta", asociada a los sistemas institucionales. A propósito del "sentido común", regresamos a Marx, nos topamos asombrosamente con William James, Durkheim y Mauss; bastante menos inesperadas nos resultan las presencias de Sorel y de Gramsci, de Wittgenstein y Clifford Geertz. El análisis de los Cuadernos de la cárcel es un nudo de aquel devenir pues, por un lado, descubre que Gramsci no escamoteó su comprensión a la hora de presentar la multiplicidad y las contradicciones de los sentidos comunes de las clases populares y, por otra parte, su abordaje del problema terminó en la propuesta de una solución fatal y finalmente reduccionista, de regreso al Iluminismo: las oposiciones flagrantes, las fragmentaciones de sentido en el interior de los saberes asistemáticos del pueblo hacen a estos inaprehensibles. Claro que el propio José Nun desenvuelve, al fin del recorrido histórico, su tesis más fuerte, radicalmente democrática: desde la alta filosofía de los sistemas, de los valores o de la praxis hasta las formas múltiples de los idiolectos del sentido común son racionalidades diferentes que compiten, todas de pleno derecho, en el agón de la política. La verdad debería ser considerada "una opinión más" que, para ser episteme general, necesita ser objeto de debate y ganarse tal estatuto gnoseológico en todas las instancias del sistema constitucional, de la sociedad civil y de las formas nuevas de la organización política que responden a las identidades de los marginales, de las minorías, de los migrantes, de los excluidos. Todos ellos llaman a las puertas de la polis, para que el lugar del ejercicio de la ciudadanía sea efectivamente polis y no El Castillo de Kafka.

Un segundo ejemplo de historia conceptual de buena ley es el de la Sittlichkeit, idea acuñada por Hegel, que Nun ilumina paradójicamente, al desmenuzar los contextos históricos en los cuales la ética fuerte del colectivo dejó paso a la hegemonía de la Moralität como umbral último de lo humano que, en la escala de los individuos, no puede ni quiere perder la posibilidad de rehacer los vínculos sociales para dar lugar a una nueva Sittlichkeit (ética concreta).

Tertio, encontramos quizás, en el volumen reseñado, la primera Begriffsgeschichte del populismo en lengua castellana, articulada además con lo que podríamos llamar una historia socio-cultural del populismo latinoamericano, más que nada del peronismo. La incursión enriquece las historias conceptuales del régimen político englobado bajo aquella categoría genérica, sobre todo las genealogías trazadas por los politólogos anglosajones y el célebre Diccionario de Norberto Bobbio. Por lo cual, El sentido común y la política introduce un abordaje muy abarcador del Movimiento Justicialista por la vía de las definiciones de los "sentidos comunes" múltiples que las clases obreras argentinas construyen y reconstruyen en el seno de la única matriz, la de la praxis y la de la doctrina difusa del peronismo, que las ha unificado hasta el presente. Me permito hacer aquí varias preguntas acerca de los clivajes en las disputas que los intelectuales (no ya quienes pueblan o militan en las clases subalternas) entablaron sobre el peronismo. 1) ¿Qué hay allí? ¿Ideologías sistémicas en lucha o "sentidos comunes" que los intelectuales poseen como cualquier otro grupo social? 2) ¿Cuáles serían los "sentidos comunes" y los "juegos de lenguaje", que también se configuran, desconfiguran y reconfiguran en quienes, contra viento y marea, seguimos sintiéndonos ahogados, oprimidos por ese magnífico Proteo que es el peronismo? Son interrogantes ligados a la dimensión polémica y lúdica que tiene este libro y que se explaya, sobre todo en los "interludios", aunque a menudo el humor de esos pasajes termine en una amargura realista y fundada.

Hago una reflexión final a partir de cierta entrevista radial que Günter Gaus hizo a Hannah Arendt el 28 de octubre de 1964 en la radio de Berlín-Brandeburgo. La filósofa repasó su vida, el tiempo de su Ausbildung (formación) en Königsberg, su lectura juvenil de Kant, el aprendizaje con Heidegger y Jaspers en las universidades de Freiburg y Heidelberg, su compromiso con el sionismo a comienzos de los 30, su prisión y exilio tras la llegada de los nazis al poder, la vida del exilio en Francia y en los Estados Unidos.

Gaus: – Permítame una última pregunta. Durante una conferencia en homenaje a Jaspers, usted dijo: "Nada ganó la humanidad de la vida solitaria ni del hecho de que alguien entregara su obra a la esfera pública. Sólo puede alcanzar algo para ella quien instala su vida y su persona en el riesgo de lo público." Tal "riesgo de lo público", una cita de Karl Jaspers por cierto, ¿qué significa para Hannah Arendt?

Arendt: –El riesgo de lo público me parece muy claro. Quien se expone a la luz de lo público lo hace precisamente en calidad de persona. Si bien creo que nadie debiera mostrarse y obrar en lo público como reflejo de sí mismo, sé no obstante que, en cada acción, la persona también se expresa de un modo incomparable respecto de cualquier otro hecho. El lenguaje es también una forma de la acción. He ahí el primer riesgo. El segundo es el siguiente: comenzamos algo, unimos nuestros hilos a una red de relaciones. Ignoramos qué será de ello. Por lo cual necesitamos decir: "Perdónalos, Señor, lo que hacen, porque no saben lo que hacen". Y eso vale para todas las acciones. Simple y concreto, porque uno no puede saberlo. Esto es un riesgo. Debo decir ahora que semejante riesgo sólo es posible debido a la confianza en los hombres. O sea –difícil de captar pero fundamental–, debido a la confianza acerca de lo humano de todos los hombres. De lo contrario, nadie podría nada.

Con este libro, José Nun ha asumido ese riesgo y nos obliga a hacerlo, a nosotros también. Si no bastase cuanto escribí antes, la apelación a nuestra moralidad objetiva es el tesoro que nos queda, seguramente, de su lectura.