NOTA DE PRENSA

Nota: ¡Feliz Mafalda!
Autor de la nota: Silvia Hopenhayn
Medio: La Nación
Fecha: 03/10/2014
Libro: MAFALDA: HISTORIA SOCIAL Y POLÍTICA
Autor del libro: Isabella Cosse
Extracto:

Todo empezó con una M. Tenía que ser con M. Eso le dijeron a Joaquín Salvador Lavado hace cincuenta años. Ya firmaba "Quino" en 1964, y había publicado en Rico Tipo, Tía Vicenta y Dr. Merengue. El pedido le llegó por una agencia de publicidad para el lanzamiento de una compañía de electrodomésticos. Le exigieron que el nombre coincidiera con la M de "Mansfield", la nueva marca de la empresa Siam Di Tella. Así fue bautizada Mafalda, la niña de la familia (¡suena casi Miflia!). El diario percibió la publicidad encubierta y desdeñó el proyecto. Por su parte, el electrodoméstico no llegó ni al enchufe.
Mafalda no quiso ser sólo un boceto. Se las ingenió para burlar la efímera causa de su nacimiento e instalarse definitivamente en una tira. Primero apareció en "Gregorio" el suplemento de humor dirigido por Miguel Brascó de la revista Leoplán. Y en septiembre de 1964 (fecha conmemorativa de sus cincuenta años), comenzó a vivir su historieta en la revista Primera Plana -que seguiría en El Mundo, Siete Días, y libremente en libritos.
En 1969 se editó en Italia el primer libro, bajo el título Mafalda la Contestataria, con la presentación de Umberto Eco, director de la colección. A veces no querer tomar la sopa, no es por la sopa, sino por el gusto de la negativa. Un esbozo del repudio. Según Quino, la sopa representaba los gobiernos autoritarios.
En Mafalda: historia social y política, recién publicado por Fondo de Cultura Económica, su autora, Isabelle Cosse, recorre estos cincuenta años, sus mágicas derivas y peligros inminentes. La aparición de los distintos personajes, desde la incorporación de Manolito, el grandilocuente hijo del gallego almacenero hasta el último y recién nacido, el fresco de Guille, con su "absoluto descrédito del mundo adulto" (Cosse).
El peligro le llegó por el lado del éxito. "Venimos a ser clase media", le contesta el padre a Mafalda cuando ésta le pregunta si son ricos o pobres. Clase media con riesgo de media clase en plena década del setenta... López Rega, ministro de desarrollo Social en 1975, le pidió a Quino su tira para una compaña de prensa. Quino ya la había concluido en 1973, igualmente se negó a prestar a su familia "tipo" para tales fines. Frente a la negativa, le tiraron abajo la puerta de su casa. Por suerte, él no estaba. Y no estaría más por mucho tiempo. El exilio se le impuso y a partir de1976, se instaló en Milan. (¿Será por eso que los italianos creen que Mafalda es un invento italiano?).
"Nuestra" clase media, aunque a medias tintas, sobrevivió junto a Mafalda. La risa cercana, subrepticia a veces, camuflaje del dolor, cosquillas del invento verbal. Temas tan inmediatos e íntimos: el escondite de una idea, la timidez frente a una niña (ay, Felipe...), la megalomanía incipiente (grande, Miguelito), el gesto rancio (Manolito en el mostrador), el futuro perfecto de amar (tiempo dilecto de Susanita), ecos filosóficos y caseros reivindicacionismos (Libertad en su monoambiente) y el desvelo por el globo terráqueo (Mafalda, al fin).
Quino promovió una nueva "clase" de lectores. Un "nosotros" (clase media o desclasada) "fundado en ironía corrosiva contrabalanceada por la ternura" (Cosse). Los Simpsonaprendieron mucho de Mafalda, supieron continuar con los felices dobleces de la vida, cuando lo amargo no quita lo valiente, y un buen abrazo o una simpática pregunta renuevan el gusto de los días..