NOTA DE PRENSA

Nota: El laboratorio de la identidad. Una serie de relatos de vida nutre este estudio sobre la memoria autobiográfica
Autor de la nota: Renata Rocco-Cuzzi
Medio: Clarín
Fecha: 11/01/2003
Libro: EL ESPACIO BIOGRÁFICO
Autor del libro: Leonor Arfuch
Extracto:

Hay una afirmación incluida en el prólogo a 'Dialéctica del Iluminismo' de Adorno y Horkheimer que seguramente merece formar parte de alguna antología de frases célebres escritas desde la modernidad al presente. "La prohibición de la imaginación teórica abre camino a la locura política", aseveran esos pioneros de la crítica sin concesiones contra la industria cultural. Curiosa referencia ésta a la hora de hablar sobre 'El espacio biográfico. Dilemas de la subjetividad contemporánea', de la socióloga Leonor Arfuch, quien pese a poner la entrevista mediática en el centro de su investigación, no acude al paradigma frankfurtiano, pero sí participa de esa ética inclaudicable de los germanos de "arrojarse a imaginar" al teorizar.

En el lúcido prefacio del libro, Ernesto Laclau sostiene que "relato, razón dialógica e identidad" son las coordenadas que definen la trama del texto. Y es la misma Arfuch la que le otorga validez a esa lectura cuando propone como 'corpus' de análisis privilegiado un conjunto de entrevistas mediáticas a escritores -avalados por su capacidad de crear otras vidas a través de sus relatos- y otro, formado por los relatos de vida recogidos en el curso de una investigación sobre "memoria biográfica e identidad" (desarrollada en el período 1991-1993). Es en el trabajo con los testimonios de este segundo 'corpus', armado por la palabra de parientes argentinos de emigrados económicos de la última década, donde la investigadora pone en juego lo que considera el aporte más original de su libro, porque juzga a aquellos testimonios como el pivote que le permitió leer analítica y no sólo críticamente la compulsión a autonarrarse, la insistencia en la mostración de la privacidad, ese "paisaje de época" que sintetiza en el subtítulo "dilemas de la subjetividad contemporánea".

Si la problemática de la identidad es convocada en lo dicho, otra tan consustancial a ese paisaje de época es la revisión crítica de tres paradigmas clásicos en torno de lo público y lo privado. Arfuch elige a los teóricos Hannah Arendt, Jürgen Habermas y Norbert Elías. Y si para este punto en particular es sencilla la tarea de individualizar textos y autores, no sucede lo mismo con la intertextualidad que trama todo el resto del libro. Arfuch está respaldada por una vastísima biblioteca que incorpora variables históricas del campo de la sociología y de la filosofía política, de la teoría y la crítica literarias. Pero si se trata de trazar filiaciones, Bajtin es convocado para marcar una de las operaciones textuales que insistentemente realiza Arfuch: 'aggiornar' conceptos, como es el caso del cronotopo bajtiniano por excelencia: el del viaje como metáfora de la vida, para responder a una problemática absolutamente contemporánea como la de la identidad.

De hecho, la afirmación más importante del Epílogo es un desarrollo del concepto de dialogismo de Bajtin: "Un texto (dice la investigadora refiriéndose a su libro) que se niega a ser dicho como síntesis, a ser ''recuperado'' en sus contenidos, a ser subsumido en una sola voz. Y es en ese concierto de las voces, puestas a dialogar allí donde quizá nunca se hubieran encontrado en la vida, que comienza a perfilarse el relato como un verdadero laboratorio de la identidad". Y hay marcas más sutiles: toda la escritura de Arfuch está permeada por los desarrollos del teórico ruso. Lo está porque en ella "no hay completitud posible ni punto de fijación" y porque, mucho más explícitamente, el cronotopo del viaje (vale decir, una figura retórica que une espacio y tiempo) recorre el libro desde "el espacio" del título hasta las múltiples diseminaciones que aparecen en forma de subtítulos o títulos de capítulos: "Travesía de la identidad"; "El camino de la investigación"; "Puntos de partida", etc.. Y es en este punto, el de la supremacía de la voz bajtiniana, donde cabe preguntarse si una "influencia" -en términos de Bloom- tan fuerte, en lugar de contribuir a la "imaginación teórica" no se convierte en una instancia de aplanamiento del texto como totalidad.