NOTA DE PRENSA

Nota: Consumir no es lo mismo que leer
Autor de la nota: Rogelio Demarchi
Medio: La Voz del Interior - Córdoba
Fecha: 29/04/2012
Libro: ¿QUÉ LOS HACE LEER ASÍ?
Autor del libro: Geneviève Patte
Extracto:

Esta semana se conocieron los resultados de dos investigaciones sobre las prácticas lectoras de los argentinos. Por un lado, una encuesta realizada en los grandes centros urbanos concluyó que sólo el 11 por ciento de la población mayor de 12 años lee libros con cierta regularidad (un libro por mes). Por otro lado, un estudio comparativo entre distintos países latinoamericanos, desarrollado por el Centro Regional para el Fomento de la Lectura en América Latina y el Caribe, encontró que el 55 por ciento de la población argentina lee (libros, revistas o periódicos).
Los resultados son tan dispares que vale observar y determinar que están midiendo distintas cosas. Mientras la comparación latinoamericana parece apuntar a detectar si existe el hábito regular de la lectura (y por eso asimila libros con revistas o diarios, y asimila las ediciones en papel con las ediciones digitales), la encuesta nacional parece orientada hacia una indagación sobre cómo, quienes leen, compran sus libros.
En este sentido, llama la atención que los lectores hayan respondido sobre los lugares más frecuentes donde compran los libros, y no se haya incluido la posibilidad, por ejemplo, de que el lector hubiese obtenido el libro de su interés por el préstamo de una biblioteca o por intercambios entre grupos de amigos, compañeros de trabajo, etc. Por el contrario, no llama la atención que en el nivel socioeconómico alto se encuentre tres veces más lectores que en el bajo (19 por ciento contra 6 por ciento), ya que el sector alto puede destinar una parte significativa de sus ingresos al consumo cultural, en este caso, la compra de libros. Si esta diferenciación es válida, lo más grave del caso nacional no sería el resultado en sí mismo sino la peligrosa equivalencia que establece entre consumo y lectura.
Cualquier bibliotecario podría dar testimonio de que leer no es lo mismo que consumir. Es más: las bibliotecas son una muestra de que no es necesario consumir para leer.
Geneviève Patte (que, cuando niña, al jugar a ser el pueblo con sus hermanos, mientras uno elegía ser el cartero y otro el almacenero y otro el dueño del café, ella prefería ser la bibliotecaria) lo explica en ¿Qué los hace leer así? Los niños, la lectura y las bibliotecas (Fondo de Cultura Económica, 2011), a partir del relato de cómo se gestó y todo lo que implicó una experiencia que se considera pionera en el mundo contemporáneo: la apertura de una biblioteca para niños en un suburbio bastante pobre de París hacia 1965.
La biblioteca es una institución social que, para decirlo con Patte, nos ayuda "a conservar una conciencia clara de lo que la lectura pone en juego, en su aspecto propiamente cultural y social", al ponernos en contacto "con todas las formas del saber, de las habilidades, de las expresiones y creaciones artísticas, de las distracciones y juegos".
La Argentina, pionera a su modo en la materia, con la Ley de Bibliotecas Populares promulgada por el presidente Sarmiento en 1870, no debería dejarse confundir.