NOTA DE PRENSA

Nota: La resistencia latinoamericana
Autor de la nota: Carolina Sirio
Medio: Diagonales - La Plata
Fecha: 24/07/2011
Libro: A LA SOMBRA DE LAS DICTADURAS
Autor del libro: Alain Rouquié
Extracto:

Alan Rouquié y un nuevo y agudo análisis sobre las democracias post-dictaduras

Casi treinta años después de la publicación de su ya clásico El Estado militar en América Latina (1984), el politólogo francés Alan Rouquié evalúa en su último ensayo la capacidad de la democracia de resistir a sus demonios. Su libro A la sombra de las dictaduras. La democracia en América Latina acaba de ser editado por el Fondo de Cultura Económica para su colección "Política y Derecho".
En este libro, Rouquié intenta captar en su génesis y su singularidad los múltiples desafíos que enfrenta la democracia en América Latina. A partir de la experiencia latinoamericana, presenta elementos de reflexión sobre el sistema democrático, sus paradojas y sus límites.
El autor plantea que "luego de décadas de gobiernos autoritarios, a partir de los años '80 los países de América Latina fueron progresivamente uniéndose al campo democrático. Sin embargo, estas democracias restauradas no constituyen regímenes totalmente representativos, son las herederas de las dictaduras, cuando no sus prisioneras. Los juegos de coerciones que los autoritarismos imprimieron a la cultura política la afectan tanto como los arreglos institucionales que establecieron".
"La multiplicación de las democracias aparentes, de cuasi democracias sesgadas en diversos grados que sólo mantienen la técnica de acceso al poder, es decir, los procedimientos electorales, y no el Estado de derecho y el respeto por las minorías, torna necesaria una reflexión empírica y sin preconceptos sobre la imperfección del sistema, la permanencia de los espacios autoritarios, el déficit de poder público y la precariedad institucional".
Tal como sostiene el propio Rouquié en el Epílogo de esta obra: "Instaurar una dictadura es un arte sencillo y de lisa y llana ejecución. Basta con seguir la inclinación 'demasiado humana' del poder. Pero los regímenes constitucionales pluralistas, por lo que a ellos respecta, son el fruto de una tensión permanente, de una autocoerción voluntarista y de un largo y árido aprendizaje de la virtud. La democracia no está inscripta en la naturaleza. Es una construcción cultural compleja, azarosa, que avanza por ensayo y error. A menudo es gris y apagada. Engendra menos fervor que el poder absoluto de las autocracias".
Y allí explica: "El interés de América Latina para nuestro conocimiento del funcionamiento de los sistemas representativos, por consiguiente, radica en su singularidad a la vez cultural y sociológica. Por el lado positivo, la larga familiaridad con la tradición liberal y pluralista; por el otro, estructuras no igualitarias y jerárquicas eminentemente desfavorables a la práctica democrática. Toda la dinámica política que hemos tratado de explicitar radica en las tensiones entre estos dos polos. De hecho consolidar la democracia ha consistido por tanto en dar un mínimo de realidad social a una ficción jurídica acortando la distancia entre los dos componentes. En consecuencia, se comprende mejor la obsesión constituyente de los dirigentes latinoamericanos, de los Libertadores a los refundadores de hoy. Muchos analistas contemporáneos, dudando de Tocqueville, estiman todavía que es 'en virtud de la calidad de sus instituciones' como Estados Unidos es hoy más rico que los más prósperos Estados de América meridional. Claro que es más fácil cambiar la ley fundamental que instaurar 'la igualdad de las condiciones'. La evolución política de América Latina en el siglo XXI nos revela que la democracia avanza porque las sociedades se transforman. Más urbanizadas y secularizadas, ganaron en fluidez. Las fronteras de clases o de castas son menos tajantes, más inciertas. La movilidad geográfica (inclusive la emigración), la educación y la información crean márgenes de maniobra inéditos. La exclusión retrocede. La demanda de participación se vuelve irrefrenable. La democracia invade lo imaginario: está en expansión tanto horizontal como vertical."

El caso argentino
En uno de los tantos pasajes del libro dedicado a la situación de la Argentina, Rouquié destaca: "Sin lugar a dudas, fue en Argentina donde el gobierno democrático fue más lejos en el desmontaje de la dictadura y la desmilitarización de la vida pública. Por primera vez en la movida historia de este país, un presidente electo, sin apoyo militar, va a exigir que los cabecillas de una dictadura rindan cuentas ante la justicia. En diciembre de 1983, la ley de ‘autoaministía’ es anulada, a pesar de la oposición extrañamente legalista de los peronistas. En enero de 1984 tuvieron lugar los primeros arrestos de los miembros de las juntas del Proceso: el presidente Alfonsín está muy decidido a asentar la democracia en forma duradera, reintegrando un Ejército saneado a la sociedad y el Estado y rechazando las reivindicaciones de sus jefes indignos. No se decretará la impunidad por los crímenes cometidos y no se reconocerá ninguno de los supuestos altos hechos de la "guerra contra el comunismo". El gobierno quiere que los procesos estén limitados a los principales responsables de la dictadura, pero también que los castigos sean ejemplares. Ahora bien, la dinámica desatada por el cambio de régimen y las revelaciones sobre los horrores de la represión dictatorial van a malograr esta razonable estrategia." Pero la historia no terminó ahí, y lo que siguió también fue materia de análisis en A la sombra de las dictaduras, una obra que invita a no dejar de analizar el presente.