NOTA DE PRENSA

Nota: En 1810 la ciencia debatía temas de hoy
Autor de la nota: Enrique Garabetyan
Medio: Perfil
Fecha: 23/05/2010
Libro: LA CIENCIA DE MAYO
Autor del libro: Miguel de Asúa
Extracto:

Cuestiones como si el financiamiento científico debía ser estatal o privado y la inquietud por el deterioro ecológico eran algunos de los temas que ya se discutían entonces.
Hace 200 años, los patriotas enfrentaban graves problemas políticos, económicos y militares. Sin embargo, durante el período de la Revolución de Mayo, Manuel Belgrano y Mariano Moreno, entre otros, tuvieron tiempo para atender una amplia diversidad de asuntos científicos. Y lo más curioso es que algunos de los ejes de la ciencia de aquellos días tienen un fuerte correlato en la actualidad.
Entre otras cosas, es posible encontrar referencias y debates sobre la financiación estatal o privada de la ciencia; sobre la necesidad de que la educación científica fuera básica y general, o aplicada y particular. Y sobrevolaba una clara concepción de usar la ciencia para apoyar el desarrollo económico y también suplir las necesidades militares. Hasta hay antecedentes de experimentos agrarios como los que hoy encara el INTA y de que ya había preocupación sobre el deterioro ecológico.
"En esa época, Buenos Aires era muy pobre en recursos e ideas. Algo básico como traer libros o comprar equipos de laboratorio era muy difícil porque era una aldea alejada del centro del mundo", contó a PERFIL Carlos Borches, investigador del Programa de Historia de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (UBA) y coorganizador de la muestra "Las Ciencias Exactas y Naturales en tiempos de la Revolución de Mayo", que puede visitarse en el Pabellón II de Ciudad Universitaria.
Así, en la universidad la enseñanza de la ciencia era básicamente aristotélica y sin equipos. "Un particular aficionado y emprendedor, Martín de Altolaguirre, se había hecho traer por su cuenta un laboratorio de física y hacía experiencias con electricidad, donde se mezclaban algo de ciencia con show", relató Borches.
Agro.
A principios del siglo XIX, el mismo Altolaguirre se contactó con Manuel Belgrano y le propuso cultivar en Buenos Aires lino y cáñamo para producir tela. En su reciente libro La ciencia de Mayo, el historiador Miguel de Asúa, escribió: "Altolaguirre ensayaba en su quinta de Recoleta procesos de aclimatación de especies exóticas (...) Hasta hay registros de envíos a España de fardos de lino cosechado e hilado en Buenos Aires". Borches remarcó que "puede decirse que ése fue el primer financiamiento estatal de una investigación científica".
Otra iniciativa de Belgrano fue la creación de academias que reflejaron otra discusión de tinte actual: "Tras la fundación de la Academia de Náutica hubo un conflicto entre el director, Cerviño, y su subdirector, Alsina, que se originó porque Alsina quería que la formación fuera eminentemente práctica. En cambio, Cerviño prefería una educación integral, basada en la matemática, porque eso serviría para formar gente capaz de resolver problemas de todo tipo. Quien zanjó el tema fue el propio Belgrano apoyando a Cerviño", recapituló Borches.
Biblioteca y museo.
La creación de la Biblioteca Pública es de septiembre de 1810 y Mariano Moreno era su "protector". Pero el conflicto siempre estuvo presente. Borches explicó: "Moreno nombró director a Fray Cayetano Rodríguez y la biblioteca se armó en base a donaciones, pero también se sumaron libros expropiados de las bibliotecas de personajes ligados a la resistencia española antirrevolucionaria, como los obispos Orellana y Lue".
De 1812 es la circular firmada por el Primer Triunvirato invitando a los comandantes a participar del acopio de materiales y "dar principio al establecimiento en la Capital de un Museo de Historia Natural" (el actual Museo de Ciencias Naturales Bernandino Rivadavia). En aquellos años, era clave para el Estado la cuestión geográfica y topográfica. Borches recordó que "hubo oficinas topográficas muy sólidas. La que funcionó en la época de Rosas, circa 1830, sumó profesionales de elite". Trabajó allí Octavio Mossotti, reconocido físico y topógrafo italiano. Mossotti hizo observaciones astronómicas que terminaron publicadas en Inglaterra. "Podríamos decir que sus trabajos sobre un eclipse de sol y el cometa Enke fueron los primeros papers hechos en territorio argentino".