NOTA DE PRENSA

Nota: El otro pasado rioplatense
Autor de la nota: Julio Orione
Medio: La Nación – Revista ADN
Fecha: 24/04/2010
Libro: LA CIENCIA DE MAYO
Autor del libro: Miguel de Asúa
Extracto:

Hasta que la profesionalización de la ciencia se generalizó a mediados del siglo XIX, las actividades científicas fueron muy habitualmente llevadas a cabo por hombres ilustrados, muchos de ellos clérigos, que al mismo tiempo desempeñaban otras funciones en la sociedad. Como bien lo señala Miguel de Asúa en La ciencia de Mayo. La cultura científica en el Río de la Plata, 1800-1820, en la época de la Revolución de 1810 quienes poseían "títulos legitimantes" para el desempeño de la actividad científica eran extranjeros; los cultores locales de la ciencia podían ser considerados "aficionados".
Ello no es impedimento, sin embargo, para que se pueda hablar de una cultura científica en la región, con figuras destacadas por el impulso que dieron a la enseñanza y difusión del saber, entre ellos, Manuel Belgrano y Bernardino Rivadavia. Inspirados por ideales iluministas, esos y otros promotores del conocimiento científico gestaron numerosas instituciones y actividades públicas (escuelas de náutica, de matemática y de medicina, bibliotecas, delimitación de territorios) en las cuales se priorizaba lo que hoy suele llamarse ciencia aplicada.
Con un abrumador manejo de fuentes, Asúa describe en detalle un período bastante más amplio que el mencionado en el subtítulo de la obra, pues se remonta al siglo XVIII y en algunos temas hasta la década de 1830. La ciencia de Mayo hace un seguimiento detallado de esa cultura científica rioplatense: libros y colecciones de historia natural, instrumentos utilizados en los gabinetes científicos y por diversas expediciones, modos de difusión pública de la ciencia en la región, los naturalistas locales y los célebres viajeros, la metalurgia vinculada con las industrias bélicas, y la enseñanza de las ciencias (que Asúa enfoca particularmente en al ámbito de la medicina y de las ciencias exactas).
Un capítulo de especial interés es el referido a los naturalistas, varios de ellos rioplatenses y otros célebres viajeros que recorrieron tierras americanas tras el estudio de flora, fauna y geología como Félix de Azara, Tadeo Haenke y Aimé Bonpland. Era un período de extraordinaria efervescencia polémica pues en Europa ya habían sido formuladas las primeras teorías sobre la evolución biológica por Jean-Baptiste Lamarck y por Erasmus Darwin (el abuelo de Charles).
En esos mismos años, en el Río de la Plata fueron descubiertos numerosos fósiles de grandes mamíferos que habían poblado la región: estos hallazgos también abrían el paso a intensas discusiones alrededor de los sistemas de clasificación natural y, también, sobre las causas de la desaparición de gliptodontes, megaterios y otras especies de la región. Asúa sigue los pasos de estos naturalistas y revive sus estudios y polémicas ante el riquísimo paisaje de nuevas especies que se presentaban constantemente ante los naturalistas.
Más allá de la gran cantidad de información documental que maneja el autor, la obra incursiona en aspectos escasamente conocidos acerca de lo que podría llamarse las "internas" de la actividad relacionada con la ciencia en el Plata, que muchas veces se reflejaron en polémicas públicas a través de la prensa. Asimismo, a lo largo del texto Asúa se refiere a las quejas de personalidades locales respecto de las limitaciones que ponía el gobierno español para llevar adelante determinadas prácticas científicas o vinculadas con su enseñanza.
El último capítulo del libro ofrece una amplia mirada sobre el ámbito internacional en el que se desenvolvió la cultura científica de la época. Además de breves resúmenes sobre la ciencia en Estados Unidos y en Francia, Asúa describe el contexto latinoamericano y los vínculos que hubo entre cultores de las actividades científicas, entre ellos numerosos clérigos, y las acciones a favor de la independencia.
La ciencia de Mayo seguramente interesará a estudiantes de historia, pues redondea una temática hasta ahora tratada sólo en aspectos parciales. Apéndices documentales, una amplísima bibliografía y un útil índice alfabético de nombres completan este rico volumen.