NOTA DE PRENSA

Nota: "Google es como una adicción"
Autor de la nota: Carolina Keve
Medio: Revista Debate
Fecha: 10/05/2008
Libro: GOOGLÉAME
Autor del libro: Barbara Cassin
Extracto:

La autora de Googléame. La segunda misión de los Estados Unidos expone y analiza la manera en que esta tecnología, además de ganar sumas siderales, está cosechando un poder político incalculable.

¿Podemos pensar nuestras vidas sin Google? Para la filósofa Barbara Cassin resulta casi una utopía. Es que, más allá del dramatismo de la sentencia, estas seis letras que tan inocentemente se nos aparecen sobre el fondo blanco, hoy sirven casi para cualquier cosa, desde el alquiler de una película hasta la búsqueda de algún homónimo perdido en una parte del mundo. O, ¿quién no probó alguna vez con tipear su nombre para ver qué le escupía la web? Algo de eso fue lo que le pasó a Cassin. Luego de que un desconocido admitiera conocerla porque la había googleado, Cassin descubrió que su nombre lo llevaban una oftalmóloga y una teniente neocelandesa. Fue en ese momento cuando decidió pasar de sus estudios en sofística a investigar el famoso buscador, y terminó escribiendo Googléame. La segunda misión de los Estados Unidos (Fondo de Cultura Economica), donde pone en evidencia de qué manera esta tecnología, además de sumas siderales, esta cosechando un poder político incalculable. Según explica, "es una gran máquina para recaudar información. Google termina sabiendo más que nadie sobre uno mismo. Es el sueño del marketing".

- El libro plantea una pregunta básica: ¿por qué Google es gratuito siendo un servicio tan costoso?

- Es muy simple. En principio, podemos afirmar que es gratis para el usuario, pero no para el anunciante. Aunque, en realidad, tampoco es tan así, porque cuando uno entra en Google está dando muchísima información sobre sí mismo. Y esa información tiene un valor monetario, indispensable para los que auspician en la página.

- Pero, como usted plantea, Google se jacta de no funcionar bajo una lógica publicitaria.

- Es cierto que uno no compra el rango de página. Solamente los ads, que aparecen en los márgenes cuando se realiza la búsqueda, corresponden a la publicidad. Ahora bien, el 99 por ciento del ingreso de Google proviene de esos ads. Esto nos lleva a dos cuestiones. Primero, cómo es que Google asegura que no practica publicidad si casi todos sus recursos provienen de ahí. Segundo, resulta interesante ver con cuánta claridad está planteado el diseño, es decir la publicidad sólo aparece en el margen para instalarnos esta idea de que "está separada", cuando sucede lo contrario. Google es el sueño del marketing. Es publicidad focalizada, comercia a través de las famosas "palabras clave".

- En realidad, lo que se nos presenta como democrático no es más que un gran organizador de una demanda...

- En este caso, la calidad se vuelve una propiedad emergente de la cantidad. No es democrático. Es una manera catastrófica de pensar la democracia.

- Tampoco se puede desconocer el valor político que tiene esta enorme concentración de información.

- Además de la anécdota, lo que me llamó la atención para arrancar con la investigación fue los dos lemas que tenía Google. Uno era "no sean malos", y, el otro, "nuestra misión es organizar toda la información del mundo". Como si hubiera una disposición universal a través del teclado. Eso le permitió defender un registro moral, plantear el proyecto en un marco moral como si la red fuera una suerte de naturaleza autoorganizada.

- ¿Por qué habla de Google como la "segunda misión de los Estados Unidos"?

- Es que no se puede dejar de ver la similitud de este discurso con el discurso de George W. Bush. Por ese motivo hablo de una segunda misión, porque tal como refleja ese discurso, la primera es ganar la guerra del "bien contra el mal", entendido esto como la guerra contra los estados terroristas, o estados delincuentes. Es decir, se trata de imponer la democracia de manera universal, como bien universal. La expresión actual de eso es la intervención en Irak. En el fondo de todo esto, por supuesto hay un fondo de intereses comerciales.

- Otra de las cuestiones que pone en evidencia el libro es la naturaleza centralizada de Google, que se contradice con este carácter diversificado, múltiple, rizomático que se suele atribuir a la web. La suerte de Google está atada a un algoritmo.

- Absolutamente, todo depende de un algoritmo. Es como la fórmula de Coca Cola.

- Y Google tiene la licencia de ese algoritmo hasta 2011. ¿Qué puede llegar a pasar después?

- No creo que pase algo muy distinto, porque el algoritmo ya es conocido, no dentro de sus variables pero sí en la manera en que está construido. Acá, de nuevo sirve el ejemplo de Coca Cola. Todos querían esa fórmula y ya la imitaron, aunque no se conozca la exacta.

- Ahora, a pesar de la evidente importancia política que implica el desarrollo de la web, todavía la cuestión no parece ser prioritaria en la agenda pública, ni tampoco tiene centralidad en el debate académico. ¿Cómo explica esto?

- En el caso de Francia, el tema se presentó en dos niveles de debate. Por un lado, se formó una Comisión de Informática y Libertad que ya pidió muchas intervenciones sobre Google. Concretamente, la preocupación es que sabe todo de nosotros. Cuando uno lo usa, el buscador pone cookies en nuestra PC y termina sabiendo lo que te conviene, lo que te gusta, lo que buscás, lo que hiciste. La segunda movilización la generó Google Print. La digitalización de las bibliotecas produjo un gran debate en nuestro país.

- En su opinión, ¿debemos dejar de usar Google?

- No, creo que, como primera respuesta, conviene entrar masivamente en Google. Pero tiene que haber una contraparte, una competencia. Se tienen que desarrollar otros motores de búsqueda. El problema es que Google es como una adicción, cuanto más se encuentra, más se busca.