NOTA DE PRENSA

Nota: Una atracción poco conocida
Autor de la nota: Julio Orione
Medio: La Nación - Revista ADN
Fecha: 15/03/2008
Libro: FASCISTAS EN AMÉRICA DEL SUR
Autor del libro: Eugenia Scarzanella
Extracto:

Muchas veces se ha sostenido que el rápido desvanecimiento del idioma italiano en la Argentina, pese a la inmensa cantidad de peninsulares que llegaron a estas costas desde el siglo XIX, se debió a una cierta "potencia" del idioma español, hipótesis que recientemente reiteró Arturo Pérez-Reverte en las páginas de ADN CULTURA. Sin embargo, en Fascistas en América del Sur (que obviamente no se ocupa en especial de ese tema) aparece una explicación mucho más plausible: la inmensa mayoría de aquellos inmigrantes no hablaban italiano sino los peculiares dialectos de sus respectivos terruños. Y, por lo tanto, a la escuela pública argentina no le costó demasiado implantar el español como la lengua de sus descendientes.
Esta revelación (por cierto marginal) del excelente compendio realizado por Eugenia Scarzanella es una breve muestra de cuánto desconocemos de nuestro propio pasado. Y esto se pone en evidencia al indagar la presencia de la ideología fascista en estas latitudes, que tuvo una penetración mucho mayor a la estimada hasta ahora. Quizá para entender esta ignorancia sea útil la observación realizada en los años de posguerra por Paolo Vita Finzi, durante una polémica con Gino Germani: "Ni Germani ni yo habíamos previsto que muchísimos italianos iban a resolver el problema del modo más elegante negando simplemente, con faccia freschissima y contra cualquier evidencia, haber sido fascistas alguna vez".
Los dos primeros artículos del libro están referidos a Brasil y Perú, donde las colectividades italianas fueron muchísimo más pequeñas que la afincada en la Argentina. El primer trabajo, por Angelo Trento, muestra las distintas formas de influencia fascista entre los italianos de Brasil y, también, el frustrado intento de formar un partido sobre el modelo del peninsular, que fue dirigido por Plinio Salgado. En el artículo dedicado a Perú, Luigi Guarnieri Calò Carducci señala que, a diferencia de Brasil y la Argentina, los esfuerzos italianos estuvieron dirigidos a influir directamente sobre el gobierno del presidente Oscar Benavides, aprovechando la poderosa presencia de bancos y empresas italianas con base en Lima. En ambos países, los fascistas vieron limitado su campo de acción desde el principio de la Segunda Guerra Mundial, dada la influencia estadounidense. Fue muy diferente en la Argentina, país al cual están dedicados los tres últimos artículos de la obra. Desde la llegada de Benito Mussolini al poder hasta su caída, prácticamente todos los gobiernos argentinos vieron con simpatía su régimen: así lo hicieron desde Angel Gallardo, ministro de Relaciones Exteriores de Hipólito Yrigoyen, hasta los presidentes de facto surgidos del golpe de 1943. Y, según muestran estos trabajos, en la numerosísima colectividad italiana de la Argentina la atracción por el fascismo fue mayor de lo que se había considerado hasta ahora. Una fuente inestimable para estas investigaciones fue el diario Il Mattino d Italia, fundado por el poderoso industrial Vittorio Valdani, quien dominó el panorama profascista argentino durante las dos décadas de gobierno del Duce y después. Esta es una de las más interesantes revelaciones de Scarzanella en su artículo, que muestra cómo Valdani mantuvo su influencia, no ya sobre la colectividad italiana, sino sobre el naciente gobierno de Juan D. Perón, con el cual mantuvo lazos políticos y comerciales.
Los dos últimos capítulos del libro se ocupan particularmente de Il Mattino. Y cabe destacar el análisis sobre una encuesta llevada adelante en 1933, "¿Qué le diría a Mussolini si tuviera la oportunidad de hablarle?", que obtuvo más de 50 mil respuestas, provenientes no solo de la Argentina sino de otros países sudamericanos y, por supuesto, también de miembros de las colectividades italianas.