NOTA DE PRENSA

Nota: Manuel Mujica Lainez o el arte de viajar y después escribirlo bien
Autor de la nota: Alberto González Toro
Medio: Clarín
Fecha: 17/12/2007
Libro: EL ARTE DE VIAJAR
Autor del libro: Manuel Mujica Lainez / Alejandra Laera
Extracto:

El escritor definido como "conservador escandaloso" fue también un gran cronista.

En el documental La hora de los hornos, que Fernando "Pino" Solanas y Octavio Getino realizaron a fines de los sesenta, que retrata en forma cruda la historia argentina desde una perspectiva peronista, se incluye una entrevista a Manuel Mujica Lainez. Allí, un siempre elegante y cultísimo "Manucho" afirma con pesar: "¡Es que la Argentina queda tan lejos!" Tal vez no haya mejor síntesis para referirse a El arte de viajar. Antología de crónicas periodísticas (1935-1977), un reciente volumen publicado por el Fondo de Cultura Económica, prologado y compilado por Alejandra Laera, doctora en Letras e investigadora del Conicet. Muchas de estas crónicas nunca se publicaron en libro: Mujica Lainez las escribió para el diario La Nación, que lo envió como periodista a remotas y disímiles regiones del mundo.
Hombre de la aristocracia, descendiente de vascos que llegaron a la Argentina en el siglo XVII, Mujica Lainez es un cronista excelente y un escritor de primer orden. Hasta hace poco tiempo bastante olvidado, fue reivindicado en los últimos tiempos por dos escritores transgresores: el chileno Roberto Bolaño y el colombiano Fernando Vallejo. Es que "Manucho" también fue un transgresor, con el respaldo que le daban su clase y su prosapia. "Era un conservador escandaloso", lo define Laera ante Clarín.
Estas crónicas nos lo muestran tal como era: fino, curioso, sensible, que absorbe todo el arte que puede. Pero también está el escritor que domina el castellano con una perfección que hoy suele añorarse. También, claro, está el Mujica Lainez que omite deliberadamente todo comentario político, salvo en un "despacho" fechado en Estambul el 7 de julio de 1960. En un momento de la crónica aprovecha para destilar su acendrado antiperonismo: "La revolución de mayo último echó por tierra a un sistema semejante al que sufrimos en nuestra patria durante la segunda tiranía, y sus consecuencias son semejantes también a las que hemos heredado de los despilfarros de Perón".
Llama la atención, en cambio, que durante su visita a la Alemania nazi en 1935 no emita ninguna opinión sobre el régimen. Con una prosa muy detallista, con una objetividad que además no coincidía con la ideología del diario de los Mitre, se limita a describir casi como un entomólogo cómo los alemanes se preparaban para los Juegos Olímpicos de 1936 en Berlín, o hace una descripción aséptica de la "Casa Parda", cuna del nacional-socialismo. Lo mismo se repite en su recorrido por España, en 1958, en plena dictadura del generalísimo Francisco Franco.
"En la estetización que él hace de sus viajes, necesita despolitizarlos. Por otro lado, su cautela puede explicarse porque muchas de sus visitas fueron hechas por invitación de las autoridades. Entonces descontextualiza sus crónicas", dice Laera.
Fueron varios los meses que ella pasó hurgando en las páginas de La Nación, sin faltar ni un solo día a la Hemeroteca de la Biblioteca del Congreso. En la misma editorial publicó, en 2005, Los dominios de la belleza. Antología de relatos y crónicas, también de Mujica Lainez. Si bien Laera se especializa en literatura argentina del siglo XIX, siempre admiró la prosa de este escritor que hoy vuelve a cobrar actualidad. Su ideología política, su conservadurismo, su inclinación por un mundo elitista, lo habían desplazado de la atención pública. Pero su gran literatura está por encima de cualquier contingencia. Un solo cuento de Aquí vivieron, esa maravilla de novela que es La casa, o el notable tomo de relatos Misteriosa Buenos Aires, le alcanzan para que sea considerado junto con los mejores escritores iberoamericanos.