NOTA DE PRENSA

Nota: Caminos del libro argentino
Autor de la nota: Sylvia Saítta
Medio: La Nación
Fecha: 24/09/2006
Libro: EDITORES Y POLÍTICAS EDITORIALES EN ARGENTINA, 1880-2010
Autor del libro: José Luis de Diego
Extracto:

Como sociólogos, economistas y analistas culturales han señalado a lo largo de estos últimos años, el proceso de globalización creó un nuevo orden cultural que modificó profundamente tanto la edición del libro como su circulación a nivel nacional e internacional. Estos cambios editoriales, entre los que sobresalen las fusiones de las casas editoras y el crecimiento de los grandes consorcios transnacionales, aceleran la rotación de los títulos de libros ya existentes a la vez que aumentan constantemente su número. En este marco, una investigación sobre los modos de funcionamiento de la industria editorial en la Argentina es crucial para entender mejor el presente y el futuro del libro local.
'Editores y políticas editoriales en Argentina, 1880-2000' , dirigido por José Luis de Diego, se propone realizar una historia de la industria editorial argentina desde su constitución, a finales del siglo diecinueve, hasta los comienzos del siglo veintiuno, para estudiar el impacto cultural de las políticas editoriales en relación con el libro de autor argentino.
Realizado por un conjunto de investigadores de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata, el libro se propone articular -aunque no siempre lo logra- los indicadores económicos de la industria editorial argentina con las políticas culturales, su incidencia en la difusión de ciertos libros, la consolidación de algunas tendencias de lectura y la canonización de los autores nacionales. En este sentido, demuestra acertadamente que, si bien los ciclos económicos permiten realizar una primera periodización de la industria editorial en el país, estos ciclos no coinciden necesariamente con los movimientos de expansión y retracción de la literatura argentina.
El volumen se abre con un capítulo sobre el surgimiento del mercado editorial durante las dos últimas décadas del siglo XIX, momento en el cual la producción del libro estuvo en manos de tres figuras: impresores, libreros y editores. El documentado y sólido capítulo de Sergio Pastormerlo, estudia la iniciativa más importante de ese momento, La Biblioteca Popular de Buenos Aires, dirigida por Miguel Navarro Viola entre 1878 y 1883, y la figura de Carlos Casavalle, con quien se define el perfil de "editor nacional" a finales de siglo.
Este incipiente mercado editorial se organiza a comienzos del siglo veinte. Durante sus dos primeras décadas, las prácticas editoriales del país se diversifican: se consolida la expansión del mercado de libros de bajo costo y se amplían las estrategias editoriales para captar a un público ampliado. Certeramente, Margarita Merbilháa centra el estudio del período en dos proyectos de publicaciones: la Biblioteca Argentina, dirigida por Ricardo Rojas, y La Cultura Argentina, dirigida por José Ingenieros, y en un conjunto de proyectos editoriales como la Cooperativa Editorial Buenos Aires, dirigida por Manuel Gálvez, las Ediciones Mínimas, las Ediciones Selectas-América y las Joyas Literarias.
Estos emprendimientos fueron creando las bases para la emergencia del editor profesional en los años treinta, que analizan Verónica Delgado y Fabio Espósito a partir de las figuras de Manuel Gleizer, Samuel Glusberg, Jacobo Samet, Antonio Zamora y Juan Carlos Torrendell, quienes apostaron a la edición de autores nacionales.
Hacia finales de los años treinta, comienza la "época de oro" de la industria editorial argentina, que se extiende desde el año 1938 hasta 1953. Su origen y desarrollo están directamente ligados al nacimiento de casas editoriales de perdurable trayectoria en nuestro país (Losada, Sudamericana, Emecé). La hipótesis de De Diego -en uno de los mejores capítulos del libro- sostiene que la "época de oro" de las editoriales coincide con un desarrollo significativo de la literatura argentina, pero de una literatura de minorías, mientras que la decadencia de esa industria coincide con un desarrollo notable de la literatura argentina en el interés de los lectores.
En el período siguiente, entre 1956 y 1975, se consolida el mercado interno -someramente analizado por Amelia Aguado- con las innovaciones editoriales y culturales incorporadas por Boris Spivacow, primero en Eudeba y, después, en Centro Editor de América Latina. En cambio, en el período comprendido entre 1976 y 1989 (analizado también por De Diego), se produce una crisis de la industria editorial argentina, tanto por la presión de la censura y el exilio de numerosos escritores durante la dictadura como por la situación económica durante el alfonsinismo.
El libro se cierra con el abordaje que hace Malena Botto de la última década del siglo veinte, caracterizada como etapa de concentración y polarización. En ese período, se produce la desnacionalización de las principales editoriales y el surgimiento de las "pequeñas editoriales", entre las que sobresalen Beatriz Viterbo (1990), Paradiso (1992), Simurg (1995) y Adriana Hidalgo (1999).
'Editores y políticas editoriales en Argentina, 1880-2000' fue publicado por la Colección Libros sobre Libros -coeditada por Fondo de Cultura Económica y Libraria (casa editora del suplemento de libros 'Hojas por Hoja', de México)- que dirige Tomás Granados Salinas. Como título de una colección que se propone publicar textos de reflexión sobre la industria editorial, el emprendimiento colectivo dirigido por José Luis de Diego se revela como un aporte fundamental para el estudio de las políticas de edición en la Argentina y su incidencia en la consolidación, escritura, lectura y circulación de la literatura nacional.