NOTA DE PRENSA

Nota: Esa obsesión por el ser
Autor de la nota: Guillermo Belcore
Medio: La Prensa
Fecha: 14/05/2006
Libro: EL PECADO ORIGINAL DE AMÉRICA
Autor del libro: Héctor A. Murena
Extracto:

Durante tres décadas, Héctor Alvarez Murena (1923-1975) representó la desmesura. Han decidido reimprimirlo. ¿Tiene algo que enseñarle al fatigado lector del siglo XXI? La prosa tumultuosa, romántica, apasionada garantiza el goce estético. Los argumentos, en cambio, provocan esa incomodidad que suele darse cuando se escucha a un delirante que incurre en el peor de los errores: el que tiene una parte de la verdad.
'El pecado original de América' data de 1954. Es una colección de ensayos; Murena la presenta como una "autobiografía mental" y alardea de su exposición caótica. Anticipa que se propone desentrañar las razones metafísicas que yacen tras la superficie social. Los textos se acomodan de un único lecho de Procusto: proclamar la diferencia total de América respecto a la tradición europea.
Embebido de filosofía alemana y psicologismo, este intelectual que brilló en todos los géneros cultiva aquí una flor exótica: la reflexión ontológica. América -sentencia- está integrada por desterrados. No somos europeos ni aborígenes. Somos los parias del mundo, la hez de la tierra, los desposeídos. Poe representa la voluntad de ruptura con el espíritu europeo; el imprescindible parricidio espiritual e histórico que, sin embargo, no puede ser folclórico, ni siquiera voluntario. Murena se declara discípulo de Martínez Estrada, a quien venera por encarnar "el surgimiento de la conciencia en América".
En verdad, Murena intimida. Va de la intuición genial a la generalización excesiva con harta frecuencia. El capítulo sobre Horacio Quiroga es excelente: nuestra misión es ir a la selva para conjurar el horror. Pero las larguísimas peroratas sobre el ser americano -¿inmutable como el de Parménides?- saben a rancio.