NOTA DE PRENSA

Nota: Una obra de madurez de Paul Ricoeur
Autor de la nota: Cristina Bulacio
Medio: La Gaceta - Tucumán
Fecha: 10/10/2004
Libro: LA MEMORIA, LA HISTORIA, EL OLVIDO
Autor del libro: Paul Ricoeur
Extracto:

La reflexión supera el lenguaje, para cobrar un carácter iluminador.

El libro que comentamos es una obra mayor de Paul Ricoeur, resultado de la madurez de su ya larga vida filosófica. Como nos tenía acostumbrados Marcel, su maestro, el 'esprit de finesse' es la tónica de este trabajo. En ella la reflexión -lejos de los galimatías del lenguaje- cobra un carácter iluminador que permite ver la distancia entre la complejidad del asunto a tratar y el esfuerzo de claridad en su abordaje. Un sentimiento oceánico envuelve al lector a medida que se interna en ella; la metáfora del océano es pertinente dada la magnitud y la profundidad de este trabajo, la intensidad de sus reflexiones, las múltiples direcciones abiertas al lector, sólo comparables con una placentera navegación. Ricoeur mismo nos provee de los instrumentos necesarios para que esa navegación sea provechosa, velamen, brújula, mapas de rutas, puertos de destinos y, advierte al lector -como todo auténtico navegante- que no logrará arribar nunca a un puerto definitivo. La tarea de la filosofía será reflexionar incansablemente. Desde el inicio anuncia las coordenadas por las cuales se debe transitar, las partes del libro, lo que se propone, qué huecos de su producción anterior viene a cubrir, etcétera.
La obra consta de tres partes bien delimitadas que, a su vez, se abren en tres direcciones distintas y con tres métodos diferentes. La memoria, primera parte, trabaja con la fenomenología; la historia, segunda parte, con la epistemología de las ciencias históricas, y la tercera, del olvido, con la hermenéutica de la condición histórica. Todo ello atravesado por un asunto en común, la representación del pasado.
Analiza la memoria recorriendo minuciosamente los textos platónicos y aristotélicos con la creatividad a la que nos tiene acostumbrados. Se pregunta ¿de qué hay recuerdo? y ¿de quién es el recuerdo? Por una antigua tradición se hace de la memoria una región de la imaginación; sin embargo, la imaginación se dirige a lo fantástico; la memoria, en cambio, hacia la realidad anterior. Juega con inteligencia con los dos tipos de memoria que distinguió Aristóteles, la 'mnéme', simple recuerdo, y la 'anámnesis', rememoración buscada. En el texto se dirime la entidad que tiene el objeto de la memoria, si es copia, imaginación o fantasma; se pregunta si hay fiabilidad en la imagen que nos da el recuerdo.
Los sucesivos niveles de complejidad en que se desenvuelve su pensamiento señalan las aporías que se levantan como obstáculos e incentivos -al mismo tiempo- en las rutas del pensar. Aporías de la memoria, aporías del olvido, aporías de la historia, esto es, los momentos contradictorios en que la reflexión debe hundir el bisturí para extraer de lo más hondo, la cuota de verdad de cada asunto.
Al tema de la memoria le sigue la historia, aquella "inquietante extrañeza de la historia" (uncanny) fundante de civilizaciones y de hombres. Muestra el camino que va de la oralidad a la escritura del pasado, de la memoria viva a la historiografía. Recorre con Nietzsche las tres maneras de concebir la historia y marca sus excesos. Aborda la relación tensa entre interpretación y objetividad; dialoga con Heidegger, con Bergson, con Marc Augé. Busca los conceptos metahistóricos propios de la mirada filosófica. La historia y la memoria pueden enfrentarse en una dialéctica entre la pretensión de la historia de reducir la memoria a uno de sus objetos, y la pretensión de la memoria colectiva de esclavizar la historia por medio de los abusos de memoria, como lo son las conmemoraciones impuestas por el poder político. Critica las pretensiones de la historia de erigirse en saber absoluto e intenta la legitimación del saber histórico de vocación objetiva.
Sin embargo, será el horizonte abierto por el olvido y el perdón el que abarca toda la investigación. El olvido tiene que ver con la memoria y la fidelidad al pasado; el perdón, en cambio, con la culpabilidad y la reconciliación con ese pasado. Llama al perdón el "apaciguamiento de la memoria" y le da al olvido el mismo rango de la memoria y de la historia. Citando a Funes, de Borges, se pregunta si el olvido es el enemigo de la memoria o es esa porción de sombras que le permiten a la memoria ser justa, sin excesos, como querían los griegos. El olvido es, entonces, una necesidad de la memoria. La investigación sobre el olvido propone una bifurcación interesante en su valoración; considera, por un lado, el olvido por destrucción de huellas; y por otro, el olvido de reserva, cualitativamente distinto. Huella psíquica y huella cortical, el olvido trabaja en esta articulación. Para la memoria sirve la fidelidad al pasado, para el perdón, cuando se ha calmado la memoria, la culpabilidad y la reconciliación con el pasado.
La empresa que supone este libro encierra un deseo auténticamente filosófico y claramente expresado por su autor: una crítica a la 'hybris' de la reflexión total en tanto ella invalidaría toda la tarea del pensar y, por tanto, el carácter de inacabamiento de la reflexión abierta a nuevas y múltiples rutas de navegación filosófica. En una última página, en blanco, aparece este brevísimo pensamiento: "En la historia, la memoria y el olvido. / En la memoria y el olvido, la vida. / Pero escribir la vida es otra historia. / Inconclusión. / Paul Ricoeur"
Libro profundo, bello, inteligente. Quizás estos tres epítetos sean equivalentes.