NOTA DE PRENSA

Nota: Los hechos socioculturales como signos que forman sistemas
Autor de la nota: Federico Türpe
Medio: La Gaceta - Tucumán
Fecha: 04/07/2004
Libro: ARQUEOLOGÍA DE LA VIOLENCIA: LA GUERRA EN LAS SOCIEDADES PRIMITIVAS
Autor del libro: Pierre Clastres
Extracto:

Reformulación de mucha historia elaborada sobre la base de tremendos prejuicios y poderosos intereses.

El antropólogo y etnólogo francés Pierre Clastres escribió Arqueología de la violencia: la guerra en las sociedades primitivas en 1977. Ese año se publicó este ensayo en la revista cultural Libre y ahora se edita por primera vez como libro, en un formato de bolsillo de apenas 80 páginas, dentro de la Colección Popular que edita el Fondo de Cultura Económica. En este trabajo, Clastres continúa desarrollando un tema que es constante en casi todo su pensamiento y que tal vez gira en torno de una de sus obras más conocidas y trascendentales: La société contre l’Etat (La sociedad contra el Estado), de 1974.
Sobre el eje de la organización de las sociedades primitivas, de algún modo refuta el discurso de Thomas Hobbes, quien sostiene que los "salvajes" tienden inevitablemente hacia la violencia, hacia la guerra, como una fuerza centrífuga de dispersión, que se opone directamente a la concepción de Estado. "Toda guerra es contra el Estado", sostuvo Hobbes.
El autor, claramente influenciado por la monumental obra de Claude Lévi-Strauss (etnólogo francés, nacido en 1908), también pone en tela de juicio las crónicas que fueron dibujando la imagen de nativos violentos y salvajes que hallaron los conquistadores europeos, mercaderes, exploradores, misioneros, traficantes y viajeros eruditos. Analiza las subjetivas valoraciones de ese tiempo, a partir del siglo XVI en América, y considera que en la actualidad es casi imposible para un etnólogo encontrar una sociedad a salvo de la influencia "blanca" para que pueda ser estudiada en condiciones favorables, de relativa pureza.
El buen salvaje es el que está solo, se podría pensar que imaginó el autor, porque casi no hay testimonio de cualquier conquista, que no afirme que todos los pueblos descubiertos son violentos. Analiza la diferencia, por ejemplo, del carácter violento de una cacería productiva, en procura de alimento, para decirlo en términos sencillos, en contraposición con el sentido político que encierra una guerra.
Aunque breve, el ensayo es rico en estudios sobre la realidad humana, los aspectos biológicos y sociales del hombre, y en cuanto al análisis descriptivo de las costumbres y tradiciones de los pueblos. Dentro de la línea del estructuralismo antropológico, que tuvo su auge más marcado en la década del sesenta, Clastres adopta una estrategia de investigación que considera los hechos socioculturales como signos constituidos en sistemas.
El análisis de sus oposiciones y correlaciones descubre "estructuras" inconscientes que, formuladas en modelos teóricos, inteligibilizan la realidad antropológica y social.
Se trata de un documento interesante para reformular, por ejemplo, mucha de la historia más difundida, llamémosle "oficial", que ha sido formulada sobre la base de tremendos prejuicios y poderosos intereses.

 

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