NOTA DE PRENSA

Nota: El mundo de Homero
Autor de la nota: Osvaldo Baigorria
Medio: Clarín
Fecha: 23/09/2001
Libro: EL MUNDO DE HOMERO
Autor del libro: Pierre Vidal-Naquet
Extracto:

Prueba de la vitalidad de ciertas obsesiones es preguntarse cuánto de verdad histórica y cuánto de ficción hay en las epopeyas homéricas. [...] Pero Homero no fue un profeta, ni un historiador, ni un geógrafo. Sólo el nombre que se dio al autor probable de dos poemas de doce mil y catorce mil versos. Sin embargo, se sigue hablando del viaje de Ulises y de la guerra de Troya como hechos que habrían tenido lugar en algún tiempo primordial, en la infancia de la historia. Quizás interrogar sobre la realidad o verdad de esas narraciones es una de las formas en que se mantiene viva toda una mitología.

En un libro de divulgación ilustrado con fotos de ánforas, tablillas, bustos y vasijas, el historiador Pierre Vidal-Naquet revisa las "cuestiones homéricas" estudiadas por especialistas a lo largo de siglos, a la vez que reformula preguntas con un propósito didáctico para lectores menos eruditos. ¿Hubo un Homero, dos o una multitud de ellos? ¿Ocurrió realmente la guerra de Troya? ¿Puede situarse en un mapa el viaje de Ulises? Que nadie espere que estas páginas resuelvan los problemas. Se trata de una introducción a las diversas interpretaciones, discusiones y hechos curiosos (unos conocidos, otros no tanto) alrededor del mundo que describe el o los Homeros. Por ejemplo, detalles del supuesto tesoro de Príamo, descubierto en 1873 por el aficionado Heinrich Schliemann e incautado en Berlín por los soviéticos en 1945, hasta que se reveló que no había pertenecido a ningún rey de Troya. O un debate sobre la teoría de Samuel Butler de que a La Odisea la escribió una princesa griega de Sicilia para un público femenino: así se explicarían la idea fija de Ulises por recuperar a su fiel Penélope y la presencia de fuertes personajes femeninos, como esas diosas que le tienden una mano al viajero o las célebres mujeres que están en el Hades, incluida su madre.

La cuestión de la doble autoría de ambos textos induce a Vidal-Naquet a reflexionar sobre forma y contenido: el primero es el poema de la guerra, el segundo de la paz (aunque no falten combates); uno elogia la bella muerte; el otro, el arte de la supervivencia. El segundo poema sería una imitación irónica del primero: la comedia, el drama satírico, el relato de aventuras, con final feliz incluido, tendrían su origen en aquella odisea primigenia. Es decir: hubo dos autores, o uno que cambió radicalmente su mirada. En la segunda obra, mientras el mundo canta la gloria y la memoria de Aquiles, éste, ya en el Hades, se lamenta de su suerte proclamando todo lo contrario a lo que decía en La Ilíada: ahora preferiría ser el hombre más pobre, vivo bajo el sol, que seguir siendo un héroe muerto en un mundo de tinieblas.

A la hipótesis de una autoría múltiple y al lugar de ambas epopeyas como poesía oral colectiva se le concede aquí amplia justificación. Ese estilo "formulario", donde se repiten constantemente epítetos como "Aquiles de pies veloces", "Calipso la más divina" o "Néstor el anciano conductor de carros", tendría como función proveer descansos, pausas durante el recitado, que permitirían a los cantores, acortar o extender el poema a voluntad. Aun así, Vidal-Naquet subraya que la combinación escrita en los rollos de papiro o pergamino es única. Con materiales que pertenecen al acervo épico, alguien habría sabido crear un lenguaje propio para que perdurase en formas literarias el sentido trascendente de una narración mitológica. Lo concreto es que toda esa operación fecunda en ardides sigue incitando a preguntar cuánto de información y cuánto de invención hay en la fórmula fundacional de la literatura y el pensamiento europeos.