NOTA DE PRENSA

Nota: Clarice Lispector: diario de sus vacaciones soñadas
Autor de la nota: Clarice Lispector
Medio: Eterna Cadencia
Fecha: 27/12/2017
Libro: EN ESTADO DE VIAJE
Autor del libro: Clarice Lispector
Extracto:

"Lo mejor de la historia es que viajaré sin gastar un centavo". Publicado originalmente en Jornal do Brasil en abril de 1972 con el título de "Mi próximo y excitante viaje por el mundo", el texto que compartimos acaba de ser reeditado en Estado de viaje, libro del Fondo de Cultura Económica. La imaginación de Lispector en estado puro.


Mañana voy a partir hacia Europa. De donde mandaré mis textos para este periódico.

Mi sede será Londres. Y de allá planearé mis viajes. Por ejemplo, voy a París a ver de nuevo la Mona Lisa, pues la extraño. Y a comprar perfumes. Y sobre todo a reclamar en la Maison Carven porque no fabrican más mi perfume, el que más combina conmigo, Vert et Blanc. También iré al teatro. Y a la Rive Gauche.

Volveré entonces a Londres donde permaneceré una, dos semanas. Y seguiré a mi amada Italia. Roma antes. Después Florencia.

En Roma, por intermedio de conocidos mutuos, entraré en contacto con Onassis, y existen posibilidades de combinar un crucero por el Mediterráneo.

Iré a Grecia, que solo conozco de rápida pasada. Necesito realmente ver de nuevo la Acrópolis.

Y necesito volver a ver las pirámides y la Esfinge. La Esfinge me intrigó: quiero enfrentarla de nuevo, cara a cara, en juego abierto y limpio. Voy a ver quién devora a quién. Tal vez nada ocurra. Porque el ser humano es una esfinge también y la Esfinge no sabe descifrarlo. Ni descifrarse a sí misma. En lo que nosotros nos descifrásemos, tendríamos la llave de la vida.

Quiero tomar baños de mar en Biarritz, porque allá vi las olas más altas, el mar más compacto y más verde y turbulento. Y majestuoso. No quiero volver a ver San Sebastián.

Pero quiero volver a Toledo y a Córdoba. En Toledo volveré a ver los El Greco.

Hallaré en Europa la primavera, lo que ya en sí es motivo para un viaje allá. Iré a Israel, esa comunidad antigua y la más nueva: quiero ver cómo se vive bajo patrones diferentes.

¿Y Portugal? Tengo que volver a Lisboa y Cascais. En Lisboa buscaré a mi amiga y gran poeta Natércia Freire. Y le daré un texto mío, atendiendo a su pedido de colaboración para el Suplemento de Letras y Artes (Diario de Noticias de Lisboa), suplemento que ella dirige. Iré al Chiado y de nuevo pensaré en Eça de Queirós. Necesito releerlo. Sé que me va a gustar de nuevo —como si fuera la primera lectura— el suculento estilo de Eça.

Volveré a Londres, donde la pasaré de descanso y teatros y pubs dos semanas.

De allá pegaré un salto a Liberia, en Monrovia. Estuve en Liberia, pero no llegué a ir a la capital.

Si alguien piensa que gané la Lotería Deportiva, está equivocado. Lo mejor de la historia es que viajaré sin gastar un centavo. Solo gastaré lo que gaste en las compras. Después les enseñaré cómo se consigue tal formidable trueque: no es imposible, tanto que yo lo conseguí y sin mayores esfuerzos. No, no fue porque yo tenga charme: cuando tengo charme es sin sentir y sin querer, simplemente ocurre. El charme, quiero decir.

Llegará el momento en que no pueda más de añoranzas de Brasil. Volveré vía Nueva York, donde me quedaré dos semanas, perdiéndome en la multitud. La multitud de Nueva York es el medio más fácil de que una persona esté sola. Si me siento demasiado sola acudiré a nuestro Consulado. Para volver a ver brasileños y de nuevo poder usar nuestra difícil lengua. Difícil pero fascinante. Sobre todo para escribir. Les aseguro que no es fácil escribir en portugués: es una lengua poco trabajada por el pensamiento y el resultado es poca maleabilidad para expresar los delicados estados del ser humano.

Y —por fin— volveré a Río. Antes daré un salto a Belém do Pará, para volver a ver a mis amigos Francisco Paulo Mendes, Benedito Nunes (¿cuál es su dirección?, por favor, escríbanme) y tantos otros importantes para mí. Ellos, ya van a ver, ya me olvidaron. Yo no me olvidé de ellos. En Belém pasé seis meses muy felices. Estoy agradecida a esta ciudad.

Una vez en Río, y después de abrazar a todos los amigos, iré a Cabo Frío por una semana, a casa de Pedro y Míriam Bloch. Volveré después a Río y, toda renovada, recomenzaré mi lucha diaria y sin gloria y enigmática.

Sí. Todo eso.

Pero si tan solo fuera de verdad…

El hecho es que hoy es 1º de abril y desde niña no engaño a nadie en este día. Infelizmente no veo manera de hacer este viaje sin dinero. Onassis entró en el 1º de abril de puro metido que es. En verdad no tengo mucho interés en conocerlo.

Disculpen la broma. Pero es que no lo resistí.