A la orilla del viento
 
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  nene con telescopio

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Doble Didi

Doble DidiDoble Didi

André Sollie (Ilustraciones y texto)

Los especiales de A la orilla del Viento, 2007
Tapa cartoné, 21,5 x 26 cm, 36 pp. Color

$ 37,00 Comprar

 

 

Llega un momento importante en el que uno tiene que recorrer todo su cuerpo y asegurarse de estar completo. Eso hace Didi, una especie de inventario con las partes de su cuerpito. "¡Es un milagro! ¡No soy una niña cualquiera!", exclama feliz al comprobar cuántas cosas tiene doble: dos ojos, dos hileras de dientes, dos orejas, dos rodillas.


"Dos hileras de blancos dientes.
Dos manos siempre impacientes.
Mis dedos se mueven con rapidez:
cinco y cinco suman diez."

"Tengo dos caderas y dos rodillas,
y más abajo dos pies y dos pantorrillas.
¡Es un milagro! ¡No soy una niña cualquiera!
Está todo: por dentro y por fuera."

dos manos impacientes dos pies y dos pantorrillas

  dos botones pequeñitos
"También tengo dos botones pequeñitos.
Cuando sea mayor tendré unos pechos bonitos.
Doble Didi irá creciendo,
¡y el resultado será estupendo!"
 

 

Hasta que descubre que de algunas cosas recibió sólo una:

una garganta, un corazón una espalda, una frente


"Dos agujeros en mi nariz.
Mi nariz... Mi única naríz.
Una barbilla. Una garganta. Un corazón.
Creo que esto es una confusión."

"Una espalda, una frente, una barriguita,
busco y busco la otra con mi manita.
Necesito otra lengua. Al instante.
Aunque tengo toda la vida por delante."

 

Todos estos hallazgos le servirán a Didí para comprobar que es al mismo tiempo un ser único y especial, y también una niña como cualquier otra. Un libro ideal para ir reconociéndose.
Doble Didi  

 

 

Gallego. A la orilla del mar

Gallego

Juan Farias / Xosé Cobas (Texto / Ilustraciones)

Los especiales de A la orilla del Viento, 2006
Tapa cartoné, 27,5 x 21 cm, 48 pp.

$ 42 Comprar

 

Un gran libro para los chicos más grandes y para el niño que todos los grandes llevan adentro. Esta es una historia para recordar, para pensar en nuestros mayores, en los abuelos de aquí, de allá, y de todos los lugares. "Él lo sabía, O Rapaciño, cumplidos los noventa años, sabía que le quedaba poco por hacer". Con esa carga de melancolía comienza la historia de este viejo, y no es una gran historia pero sí una verdadera historia de amor, de la singular vida de Rapaciño y de Ella, su amor durante más de cuarenta años.

Gallego

Se suceden los días de su vida, cadenciosos, siempre iguales, yendo del mar y la búsqueda diaria de la pesca al pueblo.

 

A encontrarla, a vivir con Ella. A hacer crecer la familia, a tener dos hijos. Uno irá a ser pobre en América, y la otra, la mujer, se casará y le dará un nieto, el Pecas. Esta historia también narra, casi susurrando, cómo pasa la vida de Rapaciño: el amor, la amistad, la viudez, la muerte del amigo, la pérdida de la juventud y de la salud.

Rapaciño verá incrédulo cómo llegan la televisión, la escuela; cómo cambian los tiempos y se van aquellos que él ama.

O Rapaciño enseñó a su nieto a cebar anzuelos, a armar poteras
con los colores que prefieren los calamares, a volver los pulpos al revés,
a leer en las nubes si podías dejarte el paraguas detrás de la puerta,
a no fiarse de los perros que no mueven el rabo, a hacer silbidos
con los juncos, a imitar al mirlo y al verderón, a nadar a braza,
a cazar ranas con un farol, a mirar dónde pisas, a saber quién
no es de fiar y más cosas que no enseñaba el Maestro.


Gallego

 

Va a llegar para Rapaciño el momento de dejarse cuidar, de ser tratado como un niño por ser tan viejo.

Él acepta todo, la muerte, la soledad, pero no puede estar sin hablar con Ella, al pie de su tumba, ni puede tampoco abandonar su barca.

No podrá tolerar que no lo dejen salir a la mar. Dejar su buceta, arriba en el médano,
muriendo seca y sola será para él una traición intolerable.
Gallego

Gallego Gallego

 

Y así termina, como empezó, recordando algunas cosas tristes.
Pero feliz también sintiéndose acompañado por el recuerdo de Ella a su lado.