NOTA DE PRENSA

Nota: "La vinculación de Tierra del Fuego con el fin del mundo es moderna y se consolida a inicios del siglo XX"
Autor de la nota: Pablo E. Chacón
Medio: Télam
Fecha: 29/07/2014
Libro: TIERRA DEL FUEGO: LA CREACIÓN DEL FIN DEL MUNDO
Autor del libro: Guillermo Giucci
Extracto:

En Tierra del Fuego: la creación del fin del mundo, el ensayista uruguayo Guillermo Giucci pone a prueba su conocimiento de la literatura especializada (y de la literatura a secas) para recomponer el nacimiento de la idea del fin del mundo que caracteriza a esa zona, sus descubrimientos antropológicos y sus atractivos para el llamado turismo global.

T: ¿Cómo creés que nace la idea de fin del mundo? ¿En oposición a otra o por una suerte de prepotencia conceptual?

G: El fin del mundo en sentido geográfico no es el resultado del pasaje necesario de la potencia al acto. La vinculación de Tierra del Fuego con el Fin del Mundo es moderna y se consolida a inicios del siglo XX. Desde Europa se instaura una conformación geopolítica del espacio donde el extremo austral del continente americano surge, en contraposición con el Norte europeo, como un lugar límite, región del primitivismo y de la incomunicación. Tal representación del fin del mundo como un fragmento superviviente de la Edad de Piedra es palmaria en el artículo periodístico publicado en el suplemento del Illustrated London News el 30 de enero de 1904 por el viajero inglés William Singer Barclay, At the world’s end, being an account of the now almost extinct Canoe-dwellers and other tribes of Tierra del Fuego. En 1905 se imprime póstumamente la novela de aventuras de Julio Verne, El faro del fin del mundo. Verne habría escrito la primera versión en 1901, situando el faro del fin del mundo en la isla de los Estados. Reaparece el maridaje entre el extremo sur del continente americano y el fondo del globo. La cartografía le confiere una vasta legitimidad a la noción literaria del fin de mundo en la zona sureña: allá abajo, en la borrascosa extremidad austral americana.

T: Hasta donde conozco, Tierra del Fuego es bautizada de esa manera por los fuegos que veían los navegantes desde los barcos. ¿Esto es correcto?

G: En efecto, Tierra del Fuego es bautizada a causa de los fuegos vistos por los navegantes europeos. Pero cuando en 1520, durante el transcurso de la expedición de Fernando de Magallanes a las islas Molucas, se nombró a Tierra del Fuego, la designación no correspondía a ningún territorio delimitado. El bautismo funciona como una apropiación a la distancia, como la toma de posesión simbólica de un espacio inexplorado. Los expedicionarios ni siquiera lograron determinar si se trataba de una isla o de tierra firme, aunque dedujeron su carácter insular, pues algunas veces oyeron ruidos de mar que parecían venir de otra costa.

T: ¿Cómo pensaban (esos navegantes) la existencia de pobladores o lugareños en ausencia de una representación copernicana del planeta?

G: Los expedicionarios tenían escasa formación cosmológica. Aristóteles o Ptolomeo eran seguramente nombres carentes de resonancias a sus oídos. Lo mismo sucederá posteriormente con la representación copernicana del planeta. En cambio, tuvo gran importancia para la imagen del mundo la primera circunnavegación del planeta (1519-1522), que diversos cronistas definieron como un aporte sin precedentes a la verdad y al conocimiento. Con ese evento-mundo emerge una orgullosa conciencia de la ruptura histórica que anticipa la eliminación de lo oculto.

T: ¿En virtud de qué asociación aparece Arthur Rimbaud en tu libro: conquistador, explorador, comerciante, evangelizador, etcétera?

G: Sin duda que la figura de Rimbaud combinó al poeta con el explorador y el comerciante. Pero la referencia a Rimbaud en el libro está meramente asociada con la persona del visionario rumano Julio Popper. Rimbaud solo aparece como una demostración de los contactos internacionales de Popper. Considero sin embargo, que la sombra de otro poeta francés, que también cito de modo indirecto, está presente de manera subliminal a lo largo del libro. Me refiero a Charles Baudelaire, en particular a su poema El viaje.

T: ¿Hasta qué punto creés que cambia el subsistema ecológico de la isla cuando entra a tallar la avanzada del capital sobre la misma?

G: A fines del siglo XIX, el misionero inglés Thomas Bridges introdujo conejos, una especie exótica que junto a la oveja se añadió a los mamíferos autóctonos: el guanaco, el zorro colorado, la nutria, los ratones, los lobos marinos de uno y de dos pelos. Recién en el siglo xx serán introducidos el castor, la rata almizclera, el zorro gris y el visón, algunos de ellos devenidos plaga nacional. Por otra parte, factores decisivos en el cambio del subsistema ecológico fueron la producción de ganado y el descubrimiento de petróleo.

T: ¿Forma parte hoy Tierra del Fuego de un punto del mercado turístico global, o continúa siendo un lugar un poco refractario, por las razones que fueran?

G: Preservar y alimentar el diferencial del fin del mundo es crucial en la era del turismo global. Por ejemplo, en relación con la valorización del turismo en Ushuaia, Liliana Artesi destaca que la ciudad capital de la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e islas del Atlántico Sur, situada a orillas del Canal de Beagle, compone el corredor turístico patagónico junto a El Calafate y Puerto Madryn, y afirma que el principal atractivo para los viajeros sería el fuerte valor simbólico de las imágenes de fin del mundo y puerta de entrada a la Antártida. (Télam).

 

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