NOTA DE PRENSA

Nota: El psicoanálisis tiene mucha más potencia de la que en este momento se está consumando por una forma esquemática de ejercerlo
Autor de la nota: Alejandro Frias
Medio: Revista MDZ
Fecha: 15/08/2013
Libro: LAS ENCRUCIJADAS ACTUALES DEL PSICOANÁLISIS
Autor del libro: Luis Hornstein
Extracto:

El psicoanálisis, como cualquier disciplina, se plantea actualmente revisiones que le permitan un fortalecimiento que lo reposicione en sus prácticas. En la senda de tales replanteos, Luis Hornstein acaba de publicar Las encrucijadas actuales del psicoanálisis Subjetividad y vida cotidiana (Fondo de Cultura Económica), un trabajo en el cual replantea la forma en la que el analista se implica afectivamente y establece la necesidad de que el psicoanálisis se relacione más profundamente con otras disciplinas.

- En la introducción asegurás que el psicoanálisis sólo sobrevivirá si lo merece. ¿Está en crisis el psicoanálisis?

- Está en crisis en la medida en que se fue como ritualizando la técnica en lugar de nutrirse de aquellos desarrollos que podrían lograr que el psicoanálisis esté en movimiento, entonces, es una crisis relativa, porque hay un psicoanálisis, más bien oficial, que se ha dedicado a esclerosar un poco la técnica, y al mismo tiempo hay muchas personas que trabajan de una manera muy enriquecedora, entonces, el psicoanálisis está en crisis en el sentido de que tiene mucha más potencia de la que en este momento se está consumando por una forma un poco esquemática de ejercerlo.

- ¿Estás haciendo referencia a una relación interdisciplinaria más profunda entre el psicoanálisis y otras áreas?

- Claro, porque el psicoanálisis necesita nutrirse de las otras disciplinas, de lo que está pasando en la sociología, en la biología, en la química, y sobre todo en lo que se llama el horizonte epistemológico, en la combinación entre determinismo y azar, en la posibilidad de pensar la subjetividad no como algo estático, sino como un devenir, y todo de forma de pensar la historia no como una historia lineal del pasado al presente, sino que el presente actualiza ciertos aspectos del pasado. En ese sentido, un psicoanálisis actualizado, puesto al día, tendría que dialogar con las disciplinas actuales y no con las que dialogó Freud hace casi cien años. La biología cambió, la química cambió, las neurociencias son un aporte, el diálogo con el cognitivismo, etcétera, harían que el psicoanálisis pudiera brindar lo mejor de sí y enriquecerse a través del intercambio y no ser un sistema cerrado.

- Y que tampoco se trabaje sólo en un consultorio…

- Es que el consultorio es uno de los lugares de trabajo, pero hoy en día, si uno recorre la multiplicidad de prácticas que se enriquecen a partir del psicoanálisis en los hospitales públicos, en las prepagas, en los lugares donde hay asistencia a niños, en los centros de salud, el psicoanálisis no puede quedar restringido a la práctica privada y al consultorio privado. Justamente, lo que pasa en Argentina, a diferencia de otros países, es que el psicoanálisis da lugar a muchas formas de trabajo en los distintos dispositivos sanitarios y asistenciales, e incluso en términos de prevención en las escuelas, en los lugares donde se trabaja con el problema de las adicciones y demás.

- Esta práctica que señalás casi como pionera en Argentina, ¿tendrá alguna relación con la herencia de Pichon-Rivière y Ana Quiroga quienes impulsaron la psicología social desde acá, desde el país?

- Bueno, sí, Pichon-Rivière fue un pionero en cuanto a que el psicoanálisis no quedaba limitado a la práctica del consultorio sino a pensar la relación entre los procesos subjetivos y los procesos sociales, y un psicoanálisis actual tendría que estar en permanente diálogo con lo social y las disciplinas que dan cuenta de lo social.

- Esto implicaría también otro tipo de compromiso del psicoanalista.

- Implicaría que el psicoanalista salga de la zona de confort que puede ser la práctica privada, que se anime a enfrentar la multiplicidad de situaciones en las cuales el psicoanálisis tiene bastante que aportar, como en todas las problemáticas de salud mental en su generalidad, pero también las problemáticas médicas, las que la gente sufre a nivel somático.

- En el prólogo también hacés una defensa del uso de la palabra como herramienta, pero a la vez hablás de una implicación afectiva del analista. Indudablemente, esto también incluye lo físico del analista en el lugar y en el compromiso con otro tipo de acción.

- En un aspecto, lo que quiero decir es que había un paradigma ya caduco en el que el psicoanalista era un observador, y hoy cada vez más se piensa un psicoanálisis como un encuentro de dos subjetividades, y lo que el analista pudo haber vivido en su historia personal, social, en su infancia, en su experiencia, juega un papel en el proceso terapéutico. Entonces, desde ya que esa idea de un psicoanalista neutral o neutralizado que no pusiera en juego sus propios afectos empobreció mucho al psicoanálisis.

- Hablaste de un encuentro de dos subjetividades, pero es de suponer que puede haber un encuentro de tres o más.

- Desde ya. Hoy en día, una de las prácticas más frecuentes es la psicoterapia de pareja o la psicoterapia familiar, entonces, lo que quiero decir es que se da el encuentro de dos historias que darán lugar a una nueva historia que es un producto de esa relación entre paciente y analista, pero en esa historia que es parte del analista, su propia historia no es un obstáculo, sino que también tiene instrumentos que puede utilizar al servicio de las potencialidades del paciente.

 

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