NOTA DE PRENSA

Nota: Reseña: Minga!, de Jorge Di Paola
Autor de la nota: Mariano Dupont
Medio: Los InRocks
Fecha: 19/05/2013
Libro: MINGA!
Autor del libro: Jorge Di Paola
Extracto:

Entre todas las debilidades que suelen aquejar al lector, la peor, o una de las peores, quizá sea la de rastrear filiaciones. El viejo vicio de jugar al policía: ¿a qué remite, a qué se parece?, ¿cuáles son las influencias? Leer raspando, rastrillando, cepillando, para descubrir los autores o los textos que se esconden detrás. La tonta obsesión por descubrir el palimpsesto, las huellas. Es más: muchas veces pareciera que la competencia de una lectura pasara por ahí.

Con Minga!, de Jorge Di Paola, reeditada ahora después de veintiséis años, esa compulsión a establecer parentescos se ve rápidamente frustrada. O en todo caso, es tal la constelación de lecturas que, desde las primeras páginas, pareciera desplegar la novela (Gombrowicz, Macedonio Fernández, Osvaldo Lamborghini, Copi, Borges, entre muchos otros), que esa tarea se vuelve imposible. O idiota. Mejor entrar y listo. Dejarse arrastrar por el caleidoscopio inopinado y vertiginoso del relato. Por los saltos en el espacio y en el tiempo, por los insólitos encadenamientos de la anécdota, por los cambios bruscos de registro; por la prosa disparatada, en suma, de Jorge Di Paola, siempre envolvente, risueña, inspirada.

Novela experimental, sí, Minga!, novela del lenguaje. De la invención de un lenguaje. Un lenguaje indudablemente argentino pero al mismo tiempo torcido, desplazado, salido del cauce de los modismos y la fórmula. Minga! es una novela del desacato al llamado de las sirenas de su época (un objeto ficcional no identificado), "un corte de manga a la madeja del barullo general", como le dice, aludiendo a la poesía, el Pueta a Pablo von Paulus, el protagonista de la novela, en uno de los pasajes. Relato de olvidos, de sueños, cuya lógica responde a leyes todavía ignoradas y en donde una gallinita de cristal (un barómetro) alcanza para puntear las locas peripecias. Una "trenza" que pareciera que se fuera "a armar en cualquier momento" (pero no), atravesada por constantes digresiones e injerencias metaficcionales, siempre en clave cómica, paródica ("Qué terrible es seguir las tradiciones del narrar"). El humor como el sustrato más evidente en el que se apoya todo el texto, y en donde vienen a clavarse, como espantapájaros, los nombres de los seres y las cosas: Pablo von Paulus, Natacha Filipovna, María-María, el Ectoplasma, Solytierra, los pueblos Huyamos-de-aquí o Puerto Amnesia. Minga! es también, y por último, novela de amor inconcluso, irresuelto; una novela que "no tiene un fin, aunque acaso un por-fin", ya que el texto finalmente se queda "sin punto de vista".

Oponerse a la forma, liberarse de la forma, aconsejaba Witold Gombrowicz en Ferdydurke. Di Paola aprendió la lección. Minga! no es otra cosa que una bella puesta en práctica de los consejos del maestro.