NOTA DE PRENSA

Nota: Nanina – Germán García
Autor de la nota: Araceli Otamendi
Medio: Revista Archivos del Sur
Fecha: 22/03/2012
Libro: NANINA
Autor del libro: Germán García
Extracto:

La serie del recienvenido dirigida por Ricardo Piglia en Fondo de Cultura Económica ha editado recientemente la novela Nanina, de Germán García. "Frente al rigor impuesto por Borges, frente a la defensa estetizada del cuento de cinco mil palabras como forma pura, Nanina recordaba que había otros modos de hacer literatura y encontraba nuevos espacios para la experimentación y la aventura" dice Piglia en el prólogo. "Aquí lo que se narra es la épica del estar lejos de casa, perdido en el mundo; no hay rebeldía adolescente o inversión de valores, sino un escape hacia el lirismo, la sexualidad y la fantasía. En Nanina - como en El juguete rabioso - la literatura es la tabla de salvación: lo que se escribe, y el descubrimiento del poder del lenguaje, permiten desoír el oráculo familiar, las determinaciones sociales y el destino heredado. Esa aspiración a la fuga le da al libro una euforia narrativa que seguramente fue lo que percibieron los censores cuando lo prohibieron en 1968, a pocos meses de su publicación...", afirma Ricardo Piglia.
Nanina está escrita con una prosa sugerente que se va deslizando en imágenes. Empieza con la narración del protagonista en primera persona, describe personajes familiares que incluyen a Nanina, la perra y mascota de la familia. De la primera persona el narrador pasa a la segunda y luego a la primera. El padre del narrador y Nanina se convierten en los personajes principales del primer tramo de la novela. En un pueblo de la Provincia de Buenos Aires, Junín, el deseo del protagonista es hacer un camino distinto al del padre, un hombre que trabaja como mecánico y se hunde en el alcoholismo: "...Papá quería un camino donde la memoria no se anule para olvidar las cosas vergonzantes, un camino que no tuviera vergüenza ni martirio; sólo infancias de hombres. En ese camino imaginado y deseado buscó un rincón de luz, fervientemente luz; sus ojos y la luz; Estabas condenado a no encontrar nada de luz porque nunca abandonaste tus recuerdos inútiles...". "... Este tu corazón que no es el tuyo no sirve para la ciudad, es un corazón para los fideos del domingo, para la vida y el llanto; no para el mundo, no para la vida de la ciudad...".
Después de algunas páginas donde el padre del protagonista y Nanina han muerto, del pueblo de provincia el protagonista pasa directamente a la gran ciudad y a un bar: "...Llego al bar de la calle Uruguay obsesionado por la idea de escapar sin movimiento, digamos, escapar de fronteras, estarse loco un tiempo en otro lado...".