NOTA DE PRENSA

Nota: Annie Leonard. Cuidadora del planeta
Autor de la nota: Martina Gallo
Medio: Revista Quid
Fecha: 01/02/2011
Libro: LA HISTORIA DE LAS COSAS
Autor del libro: Annie Leonard
Extracto:

La ambientalista escribió La historia de las COSAS donde habla de la problemática de la basura, de los productos tóxicos y propone constituir comunidades fuertes para detener el cambio ecológico.

La creadora del video La historia de las COSAS (que recorre escuelas estadounidense a fin de concientizar a los jóvenes sobre cómo ellos pueden cuidar y dejar de perjudicar el medio ambiente, ya censurado) acaba de lanzar el libro que respalda al video.
La historia de las COSAS, de Annie Leonard, es tan sencillo de entender como su video. El contenido de su trabajo es tan contundente que al explicarlo de la manera que lo hace ella todo parece, también, menos terrible.
Leonard plantea mantenerse en un margen político, sin embargo es claro que el capitalismo no le parece el mejor de los sistemas, critica fuertemente la relación que tienen los consumidores norteamericanos con las cosas que consumen, cómo las desechan después de poco tiempo, cómo compran sin razón aparente. El consumo como búsqueda de la satisfacción y el fracaso rotundo.
Annie Leonard es una experta en desarrollo sustentable. Durante los últimos veinte años ha recorrido el mundo investigando la basura y su procedencia, por lo tanto el libro está repleto de datos escalofriantes. Sin embargo, tal como se la vio en el video que recorre la web del mismo título que su libro, su estilo desenfadado y pedagógico también muestra esperanzas y alternativas. Es un libro de lucha, para que cada uno de nosotros tome la píldora roja, cambie su manera de ver las vidrieras, los objetos, la vida diaria, el consumo, para que pensemos antes de comprar si realmente lo queremos o lo necesitamos. Aunque muchas de las cosas que se pueden hacer para salvar el mundo, y mucho de los datos que deberíamos saber se encuentran en La historia de las COSAS resulta extraño que se omita un tema tan importante como la comida, como el consumo de productos de origen animal, que además de nocivo para nuestra salud lo es para el planeta.
El contenido de este libro son 387 páginas de sentido común, de amor y esperanza, un libro que debería educar a todos los educadores del siglo XXI, cuyo mensaje debe expandirse, para que el consumismo, sedentarismo, egoismo y la codicia terminen con el único planeta que tenemos como hogar.

- Recientemente se publicó La historia de las COSAS ¿con qué se encuentra el lector en ese libro?

- Comparto las historias que recopilé pero en forma más profunda que en la película. Quise develar los impactos ocultos de toda nuestra producción y los patrones de consumo. Pero lo más importante es que doy señales de esperanza y ejemplos de cómo podemos hacer las cosas de otra forma para vivir en un mundo más sustentable y más justo.

- Usted habla de círculo vicioso: trabajar-mirar-gastar. ¿De qué se trata?

- El americano medio está trabajando más horas, mirando más TV y gastando más tiempo y dinero comprando que en décadas anteriores. Los analistas dicen que tenemos menos tiempo de ocio que años atrás y que en el poco tiempo de ocio que tenemos ¡miramos TV y compramos!. Pasamos menos tiempo con nuestros hijos, con la comunidad o comprometidos en actividades civiles-sociales que generaciones anteriores.
Estamos metidos en esta ridícula rueda de trabajar-mirar-gastar, donde tenemos que trabajar como perros para mantener lo que compramos. Estamos exhaustos, estresados y sin tener toda la diversión que podríamos. Ya no nos comprometemos con la comunidad en la que vivimos por lo cual no podemos abastecemos de las cosas tradicionales que aporta el vivir en comunidad como el cuidado de los chicos, ayuda para mudarse, una charla con un amigo cuando estás bajoneado, compartir el auto para ir a algún lado, entretenerse y sociabilizar. Todas estas cosas, que la comunidad solía dar gratis, se está volviendo un comoditie y salimos a buscarlas al mercado de consumo. Irónicamente, esto significa que tenemos que trabajar más duro para obtener el dinero para pagar por ello. Es una rueda que implica moverse más y más rápido para estar siempre en el mismo lugar.

- ¿Cuál sería la solución?

- Desenchufarse de la TV e invitar a nuestros vecinos a cenar, descender el nivel de consumo, divorciarnos de esa idea de que somos mejores cuanto más tenemos y repensar nuestras prioridades para invertir más en las cosas que nos dan satisfacción verdadera: familia, amigos, comunidad.

- ¿Qué cambios realizó en su vida desde que conoció los problemas que produce el consumo desmedido?

- Reduje el consumo de plástico al mínimo porque es uno de los productos más tóxicos que existen. Compro verdura orgánica, llevo una bolsa de tela al supermercado, evito los productos con demasiado envoltorio y comparto cosas en vez de comprar todo lo que necesito. En términos de reducir los desperdicios a nivel doméstico, utilizo un compost para todo lo orgánico. Mantener los desperdicios orgánicos fuera de los vertederos de basura reduce el volumen de basura y el metano, un gas muy potente que ayuda al efecto invernadero. Camino o uso mi bicicleta y no uso secarropas, cuelgo en una cuerda en el jardín.
Pero lo más sustentable que hago es vivir en comunidad. Conozco a mis vecinos y me preocupo por ellos. Nos turnamos para cuidar a nuestros hijos. Compartimos las herramientas de jardinería, nos intercambiamos libros, ropa, nos pasamos las bicicletas de los chicos a medida que van creciendo, repartimos los huevos que nos sobran y nos regalamos tortas calientes. Nos prestamos atención y estamos cerca cuando alguien necesita una mano. Pertenecer a una comunidad bien constituida me permite acudir a mis amigos y vecinos, en vez de al mercado, para muchas de las cosas que necesito.

- ¿Cuál es el más grande mito en materia de conservación del medio ambiente?

- Creer que las cosas pueden cambiar siendo responsables individualmente. Claro que eso ayuda pero aunque convenzamos a cada persona sobre la tierra para que sea responsable —lo cual es imposible—, no sería suficiente. Debemos involucrarnos con organizaciones y pedir políticas que realmente se comprometan en crear un sistema de cambio.

- ¿Qué ocurre con el reciclado? ¿No es esa una solución?

- Reciclar es un arma de doble filo porque devuelve los materiales al ciclo de producción para que las industrias lo reutilicen. Lo bueno es que reduce la cantidad de desperdicios en los vertederos e incineradores y la necesidad de extraer de las minas o de los bosques. Pero reciclar por sí sólo nunca será suficiente, incluso puede convertirse en un problema.
Si los productos consumidos contienen químicos tóxicos, como casi siempre ocurre, entonces el reciclado perpetúa el uso de tóxicos. Reciclar PVC, por ejemplo, expone a los trabajadores a gases tóxicos y crea otro producto tóxico que cualquiera puede adquirir. Y ni hablar de los tóxicos que contienen los productos electrónicos que son tan difíciles y peligrosos de reciclar que las leyes prohiben hacerlo en Estados Unidos. Entonces, todo eso se exporta a Asia para ser procesado en instalaciones que no tienen en cuenta los daños ambientales ni la protection del trabajador. Tiramos el problema para otro lado. El reciclado es siempre la tercera opción: reducir-reutilizar-reciclar.

- ¿Cómo cree que se producirá el cambio de mentalidad?

- No lo sé, pero no tenemos mucho tiempo para decidirnos. Estamos a un paso de provocar el colapso de varios sistemas biológicos; nos estamos quedando sin pescado; muchas comunidades en todo el mundo se están por quedar sin reservas de agua. Los bebés llegan al mundo polucionados con químicos agrícolas y otros químicos. Muchos científicos aseguran que son quedan menos de diez años para actuar seriamente si queremos que la vida en el planeta siga siendo tal como la conocemos. Otros científicos dicen que ya es tarde para detener estos drásticos cambios ecológicos y que tenemos que enfocamos en adaptamos a la vida en un planeta que será totalmente distinto. Cada dia que pasamos sin tomar cartas en el asunto, se lleva un pedacito de esperanza.

- ¿Hay alguna conexión entre las cosas materiales que obtenemos y la felicidad?

- La hay y generalmente la entendemos mal. La publicidad nos bombardea con mensajes que dicen "mas = mejor".
En un punto es verdad. La mitad de la población mundial vive con menos de 2 dólares por día. Mucha gente necesita más comida, más ropa, más refugio, más educación, más energía, más salud.
Pero la conexion "más=mejor" no se extiende indefinidamente. Después de un punto, cuando las necesidades básicas materiales están cubiertas, más no es igual a mejor. Hay estudios psicológicos que documentan que los niveles de felicidad han ido decayendo a través de las décadas a pesar del incremento del consumo. De hecho, muchos estudios demuestran que los grandes consumidores de cosas materiales sufren de más ansiedad, inseguridad y tristeza. Llega un punto en que tener más cosas, es tóxico: literal y espiritualmente.
No digo que tener algo nuevo nunca nos haga felices. Pero a veces esa felicidad es efímera y luego sólo nos quedamos con algo más para mantener y con las ganas de ir por un objeto más nuevo.