NOTA DE PRENSA

Nota: El mundo en falso
Autor de la nota: Elvio E. Gandolfo
Medio: Revista Noticias
Fecha: 04/12/2009
Libro: ARTE Y FALSIFICACIÓN EN AMÉRICA LATINA
Autor del libro: Daniel Schávelzon
Extracto:

A comienzos de la década del '70 un responsable de indígenas de Filipinas fraguó la existencia de unos supuestos aislados indios Tasaday en Filipinas. Mantuvo el engaño lo suficiente como para recibir numerosas donaciones en metálico y huir a Costa Rica con 35 millones de dólares cuando cayó el presidente que lo amparaba. En el Museo del Louvre en su momento le borraron a la Venus de Milo el nombre de su escultor, le amputaron un brazo y guardaron en secreto una mano con una manzana.
Son apenas dos de las primeras falsificaciones de todo tipo (no sólo artísticas) que el autor de esta enorme recopilación expone capítulo tras capítulo. El crecimiento geométrico de lo falso, sobre todo en el campo arqueológico e histórico, fue imparable a partir de los años '90. La trama cruza hilos muy diversos, desde el Laocoonte falsificado por un joven Miguel Ángel, hasta la creación de un nuevo Dios indígena mexicano montando una cabeza humana sobre un jaguar acéfalo, para lograr un parecido con la Esfinge egipcia en una teoría que incluía a la Atlántida.
Semejante a F for Fake, el hermoso documental de Orson Welles, la acumulación de información y la biografía de falsificadores célebres va armando una especie de centelleo, donde cada supuesto avance científico o grupo de expertos va siendo superado, una y otra vez, por los fabricantes de obras que no son lo que dicen ser.
Una convicción de Schavelzon, demostrada con abundantes ejemplos, es que los conceptos mismos de auténtico y falso son movedizos, cambiantes, dependientes del enfoque cultural de cada momento histórico. Sobre todo el actual, en que hasta los museos más copetudos se han convertido en grandes tiendas de "souvenirs", o han demostrado tener tan mezclados los tantos respecto al juicio, que han terminado por hacer grandes muestras... de falsificaciones. Que además se llegan a cotizar muy bien sin ocultar su condición de tales.
La segunda parte, dedicada a América Latina, es especialmente destacable. Familias enteras de artistas, a veces acompañando a investigadores o especialistas de buena fe, se han dedicado a crear no un arte propio, sino lo que parecía pedirle una demanda futura. El caso de países con poca historia indígena, o en lucha por una identidad nacional de fuerte y antigua raíz, facilitó la mezcla entre lo comprobable y lo sospechoso.
El aluvión de anécdotas es tal que por momentos tiende a oscurecer los límites o la estructura del conjunto. Por eso tal vez valga la pena ir absorbiendo de a poco la masa completa de anécdotas de este libro "completista".