NOTA DE PRENSA

Nota: Un collage del Oriente criollo
Autor de la nota: Felipe Fernández
Medio: La Nación - Revista ADN
Fecha: 21/11/2009
Libro: PASAJE A ORIENTE
Autor del libro: Autores varios / María Sonia Cristoff
Extracto:

En el viaje argentino a Oriente hay "una suerte de vacío de tradición" y por eso representa "un terreno mucho más propicio para el eclecticismo", explica María Sonia Cristoff en el prólogo de Pasaje a Oriente. Para el libro, seleccionó veintitrés textos de diecisiete autores nacionales, que van desde mediados del siglo XIX hasta el presente (diez de ellos pertenecen a la época contemporánea).
La antología arranca con una carta de Sarmiento, de 1847, sobre su estadía en Argelia. Al principio, el sanjuanino, desde una decidida óptica colonialista, pide a Dios "que afiance la dominación europea en esta tierra de bandidos devotos", pero, como bien señala la compiladora, más adelante logra identificarse "con el árabe, paralelo oriental del gaucho".
Jorge Max Rohde mira Jerusalén con los ojos del pasado y unción evangélica. En cambio, Eduardo Wilde brinda un abordaje zumbón; al llegar al sitio en el que San Pedro negó tres veces a Cristo, comenta: "Ya se ve, hasta en la otra vida, la mejor recomendación de un portero es saber negar a su amo". La Jerusalén modelo 1997 de Rodolfo Rabanal conserva el peso de su historia y transluce la incertidumbre de un presente en el cual "la guerra parece siempre potencialmente posible". Una búsqueda espiritual conduce a Raúl Rossetti a Nepal y a Calcuta, donde junto al "repulsivo olor a descomposición" puede encontrarse "una suerte de eternidad esencial". En Egipto, Pastor S. Obligado diserta sobre las pirámides y transcribe una exposición feminista de una compañera de viaje norteamericana. Desde Shanghai, Raúl González Tuñón glorifica en 1954 la revolución china, que ha rescatado a esa ciudad de "la rapiña imperialista y la invasión de los fascistas japoneses". En tanto, Ricardo Güiraldes recuerda que en un fumadero de hachís de Kandy (ciudad de la actual Sri Lanka) tuvo la visión de una Argentina carente de personalidad, "salvo en el gaucho".
La mayoría de los textos son relatos independientes, otros son fragmentos de narraciones más extensas y algunos se publican por primera vez en formato libro. Se hallan agrupados en tres secciones: "Reflexiones en viaje", "Apuntes nómades" y "Ficciones de viaje". Esta organización, aclara la antóloga, "no responde al rasgo excluyente sino al acentuado".
En Japón confluyen varias plumas: el hermetismo conceptual de Pablo Schanton y las impresiones minimalistas de Matías Serra Bradford. Martín Caparrós desconfía de la pulcritud nipona ("el horror por la mancha") y se pasa los días golpeándose la cabeza "con carteles bajos, puertas bajas, lámparas más bajas". Wilde, siempre pródigo en ironías, cuenta su visita a un distinguido burdel de Yokohama y calcula cuánto tiempo emplearía la provincia de Tucumán para levantar un Fujiyama de azúcar. Anna-Kazumi Stahl rememora tres viajes a Japón que, en palabras de Cristoff, proporcionan "algunas claves para entender una pertenencia cultural bifurcada". Penang (Malasia) es el escenario de un relato de María Martoccia, que opone la hiperactividad occidental a la inmovilidad oriental. En otro cuento María Moreno busca su Oriente en Marrakech, pero sólo parece encontrar "un conjunto de clichés" y siente como si hubiera en ella "un desencanto profundo por la inaccesibilidad de una verdad esencial acerca de África".
La crónica de Matilde Sánchez sobre Bangkok (Tailandia) ocurre en vísperas del sangriento "Mayo Negro" y describe las habilidades vaginales de prostitutas menores de edad como un "Pussy horror show" cuya peculiaridad más exótica es "su total ausencia de obscenidad". El Beirut de Edgardo Cozarinsky surge, tras quince años de guerra civil, "como un set a la espera de una filmación postergada" e incluye un perspicaz análisis político. Lucio V. Mansilla ficcionaliza una anécdota de juventud en Chandernagor (hoy Chandannagar, India) a través de la divertida informalidad de cuatro Causeries que combinan un romanticismo becqueriano con el cuento de fantasmas.
El concienzudo estudio preliminar de Pasaje a Oriente explora cada aspecto de la temática propuesta por la antología; organiza e interpreta sin dogmatizar. Brinda una nota biográfica de los autores y precisa el contexto de las escrituras seleccionadas. Las asociaciones literarias, la traducción de lo desconocido a términos conocidos, la dificultad del idioma y la comida son algunos de los "tópicos constitutivos" examinados por Cristoff. Una de las virtudes de esta compilación es el haber conservado una imagen unificadora dentro de tanta diversidad. Las diferentes sensibilidades (lo racionalista, lo intuitivo, lo descreído o lo místico) prueban que viajar, en definitiva, es una manera de ser como cualquier otra actividad humana, y la copiosa variedad de estilos compone un collage del Oriente criollo que trasciende épocas e ideologías y que, a pesar de la globalización, continúa siendo inasible.