NOTA DE PRENSA

Nota: El show del yo, la muerte de la ficción y el fin de la intimidad
Autor de la nota: Juan Carlos Di Lullo
Medio: La Gaceta - Tucumán
Fecha: 10/08/2008
Libro: LA INTIMIDAD COMO ESPECTÁCULO
Autor del libro: Paula Sibilia
Extracto:

La privacidad se estremece ante el fenómeno de infinidad de sitios que proliferan en la red. En Internet existe un verdadero auge de sitios para ventilar la vida íntima de las personas, como pornologs y egologs.

Con el apoyo de una importante bibliografía y el aporte de una buena cantidad de datos e informaciones precisas, Paula Sibilia logra el interesante efecto de promover la reflexión del lector sobre una serie de temas directamente vinculados con las modificaciones en los comportamientos sociales a partir de la irrupción de nuevas tecnologías de comunicación.
La autora analiza la explosión de blogs, fotologs y webcams en Internet y postula que la preservación de la intimidad que tradicionalmente distinguió a los seres humanos ha sido reemplazada por un afán de presentarse sin inhibiciones ante los ojos del mundo. "Muchos jóvenes no parecen tener instintos de protección de la privacidad", cita, para explicar el auge de los espacios destinados a ventilar intimidades que proliferan en la red, que ha llevado a la aparición de novedades tales como los pornologs (blogs con contenidos abierta o encubiertamente pornográficos) o los egologs (sitios personales donde no se ofrece otra cosa que detalles minuciosos sobre la vida y las costumbres del autor).
La investigadora señala tres rupturas en el horizonte de la civilización letrada: la que produjo la invención de la imprenta; la que condujo al reemplazo del lector "intensivo" (con acceso a pocos libros) por el "extensivo" (con una bibliografía cada vez más abundante a su disposición) y, finalmente, la que provocó la masificación del acceso a Internet, que implica el aporte de una abrumadora cantidad de información que puede rastrearse cómodamente con la ayuda de buscadores electrónicos cada vez más eficientes. Y señala que a la difusión de textos privados (diarios íntimos, biografías detalladas) durante los siglos XIX y XX le siguió una suerte de "confesión mediática" en el siglo XXI, donde no sólo se exacerba la exposición de la intimidad a través de textos, fotos, videos y webcams publicados en Internet, sino también por medio de los reality shows televisivos y la transmisión "en vivo y en directo" de acontecimientos de diversa índole en los que el valor periodístico es cada vez más discutible.
En opinión de Sibilia, este proceso de glorificación del yo viene acompañado por una demanda creciente de datos personales y de detalles de las vidas privadas de cada vez más gente, al punto que el tradicional interés por la realidad cotidiana de los "famosos" se ve reemplazado por la necesidad de conocer hasta los detalles más íntimos de la existencia de todo aquel que esté dispuesto a hacerlos públicos. A esta nueva demanda del público se contrapone un lógico desinterés por la ficción, al punto que muchas historias se tornan atractivas sólo después de que se revela que los hechos que se relatan ocurrieron en la realidad.
La autora invita también a reflexionar sobre el número creciente de "autores estrella", cuya obra palidece ante el brillo cada vez más intenso de la propia personalidad del artista, y señala esta paradoja en el marco del cambio en las conductas sociales que impone la popularización de las tecnologías de la comunicación, cuya velocidad de mutación en los albores del tercer milenio sorprende hasta a los más atrevidos futurólogos.