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Entrevista a Isol - ¿Cuál es la idea de la cual nace Tener un patito es útil? - El libro nace de un juego visual. En realidad es un libro conceptual, para mí, porque con la misma narración visual contamos dos historias. Y creo que tiene que ver con algo que a mí me interesa siempre, que es eso de mirar la misma situación de varias maneras. Poder correrse de nuestra subjetividad y dudar un poco de algunas certezas. Me parece que es divertido jugar a eso y también te abre un poco la cabeza pararse en otro lado. Es un libro que tardé siete años en publicar porque, aunque la editorial lo quería sacar, era muy importante que fuera hecho de esta manera, con este formato como de acordeón, y era medio caro, era difícil sacarlo y que fuera accesible. Recién en China lograron hacer una maqueta igual a la que yo había pensado y eso también es mérito de la editorial, haber esperado hasta encontrar algo que fuera coherente con la idea del libro. Yo considero que es un libro objeto y que no podríamos contar la historia sin ver el libro, sin ver cómo funcionan los dibujos con el texto, que es lo que hace también que sea un libro álbum y no un libro de cuentos. Y también me gusta mucho que a partir de los mismos dibujos surjan dos historias porque en general se suele decir que la idea está en el texto y que ese mismo texto se puede dibujar de un montón de maneras, por eso esto de invertirlo me parece divertido. - En este caso la imagen puede generar dos textos, pero para vos, como autora integral, ¿siempre es así? - En general, yo boceto, dibujo sin pensar, y de pronto aparece una imagen. En este libro fue la imagen de un nene agarrando un patito y teniendo diferentes actividades con eso, y después el patito narrando qué estaba pasando. Luego, como que se me vienen juntas una situación que me parece que pide un texto y a partir de eso a veces se desarrolla una historia y a veces no. Pero en general mis propios textos están muy ligados a una primera imagen que surgen casi juntos en el papel. No me pasa cunado ilustro texto de otros, cuando el texto ya está y tengo que encontrar mi propio texto visual en base a lo que ya está y que ya está, en realidad, completo. Siempre que dibujo mis propios textos es medio inseparable el texto del dibujo, porque el texto cuenta una cosa y el dibujo cuenta otra y uniendo las dos cosas ves el concepto de lo que yo quería narrar. - Al trabajar con un libro conceptual, ¿crees que en todo libro infantil hay un lector adulto implícito? - Lo de los libros para niños y las edades para mí es un tema complejo porque yo hago libros que me gustan a mí. Dentro del género de literatura para niños, que me parece es una denominación que implica que lo pueda leer un niño -y muchas veces en mi caso los protagonistas son niños- pero eso no indica que no tenga que ser interesante para un adulto. Me resultaría muy difícil hacer un libro que no me divierta a mí. No sabría qué criterio tener porque no tendría un criterio propio, sería un criterio ajeno. Se convertiría en un libro por encargo o didáctico u otra cosa que no es lo que yo quiero hacer. Me divierte jugar con estructuras simples y a la vez, lo que me gusta del género infantil o de usar ciertas estructuras como de cuento con niños, es que en general los personajes de niños plantean muchas cosas desde un lugar totalmente fresco, pudiendo enfrentar convenciones que para un adulto ya son básicas y que no se cuestionan. En la mayoría de mis libros los niños están pensando si las cosas no serán diferentes a lo que les dicen, o por qué las cosas son así y no asá, y también piensan que las cosas de un día para el otro pueden cambiar y ellos pueden adaptarse a eso. Todo eso son cosas que a mí me parecen interesantes o divertidas para un cuento como para unos personajes. Me parece que genera muchas situaciones sorprendentes y en mi propia vida me gustan esas características, como poder moverse del lugar fijo, de no estar metido en una estructura de pensamiento rígida, poder disfrutar de la sorpresa del cambio y poder cuestionar lo que nos viene de afuera, no enojándose, sino de una manera inquisidora en el sentido de vital. - ¿Cuál es el concepto de utilidad que manejás en tu libro? - El concepto de utilidad en el libro es raro, porque lo útil es algo también bastante subjetivo. Entonces, podríamos pensar si tener un amigo es algo útil. Hay como un chiste con esto de lo útil, porque juega con cierta manera de vender, como si estuviéramos vendiendo el producto "patito" y después nos quisieran vender el producto "nene". Es algo que nos va a servir para la vida, tener un patito cerca, tener un nene cerca, en el caso del pato. Eso es parte del chiste, me parece, cómo cada uno desde su lugar piensa que está usando al otro para su propósito y en realidad es un intercambio en el que los dos están ganando. Pero tampoco es un intercambio muy práctico o puramente comercial porque hay algo un poco amoroso también en la situación. Entonces, creo que es parte de algo sutil que hay en el libro que no se si se puede terminar de cerrar. Pero juega con eso, con esta cosa que a veces entre las personas también se da: "qué me puede dar la otra persona", es decir, relaciones entre las personas que se dan por intereses, por lo que podemos sacar de ellas. Entonces está jugado eso pero desde un lugar totalmente simple y básico, como las cosas que ganan en el libro que son bastante tontas, bastante simples, no es que es un "negoción" tener un patito, es algo que hace la vida un poco más alegre. - ¿Qué papel reservás para el humor en tu creación? - El humor me parece muy disparador. Cuando algo a mí me divierte, pienso que es porque me toca alguna fibra. En general creo que poder reírse de ciertas cosas hace que podamos pensarlas, ¿no?, porque si uno se traba o tiene temor no puede pensarlas, las borra. En muchos de mis libros -en varios de ellos- las situaciones parecen trágicas pero a la vez son muy graciosos los libros. Entonces, trabajar con el humor nos da una apertura a que no sea solemne, a que no sea didáctico, que te puedas reír de lo que estás leyendo y a la vez no son tontos. También es difícil reírse con algo tonto, pienso yo. Entonces, simplemente me parece parte de que algo esté en movimiento, que tenga un poco de humor. Cuando algo pierde el humor se vuelve bastante áspero, duro. Me cuesta conectarme con las cosas que no tienen humor. Por eso cuando trabajo, lo hago pensando que tenga ese costado medio irónico, medio ácido, que en general es uno de los niveles, hay gente que quizás ve mis otros libros y me dice "este libro es terrible" y para mí es gracioso. También es medio subjetivo el humor, pero me parece una herramienta que ayuda a poder involucrarse con el libro, a que uno se ría junto con el autor. Me parece algo muy valioso y que no es tan fácil tampoco conseguirlo. - Decías que el humor evita que sea solemne o didáctico, ¿por qué ese afán de que no sea didáctico? - Pienso que una obra de arte tiene que mantener abiertas muchas líneas, o sea no tiene que cerrar en un solo mensaje. Bueno, yo intento que mis libros sean artísticos. Me parece que es más divertido que no cierren y lo que no cierra no es didáctico porque no tiene una línea a seguir en cuanto a "bueno, lo que quiere decir este libro es esto". Y eso es lo que a veces pone un poco nerviosos a los maestros porque no saben cómo trabajar el libro, no saben qué opinan acerca del libro, qué enseñar con el libro. Me parece que hay libros que son para enseñar, que son didácticos y que ya están en la escuela y otros que son para jugar con ellos, son para que uno mismo le encuentre la vuelta. Si yo me pongo en un lugar didáctico quiere decir que yo ya sé más que el que lo va a leer. Y eso a mí no me interesa. Yo estoy proponiendo un juego en mi libro. Entonces no es que yo ya sé cómo va a terminar aunque yo misma lo armé, me gusta que al final sigan abiertas esas puertitas. Yo te digo que para mí es un libro sobre la subjetividad o sobre los diferentes lugares pero la gente que lo lee -un nene chiquitito, o una persona más grande- quizá le agarra por otro lado. En realidad son dos cuentos muy simples el moño final lo pone el lector. - Respecto a la parte formal, noto también una simplicidad en los colores, en los trazos, ¿cómo elegiste la técnica para trabajar este libro? - Cuando yo elegí la técnica, hace siete años, todavía no trabaja en computadora. En realidad lo que quise hacer es que sea un libro bastante esquemático, como si fuera un libro de instrucciones. "un patito se usa así", son en general esquemáticas esas ilustraciones. El tema de usar sólo dos colores -bueno, es negro y dos colores- también se dio porque a mí me gusta cierto tipo de libros que vi cuando era chica -de mis abuelos, o de mis viejos- que usaban pocas tintas de impresión, eran como baratos. Y tengo como cierto cariño con tener una paleta muy acotada. Y también eso lo hice -cuando no tenía la compu- haciendo fotocopias sobre papeles de colores y recortándolos y pegándolos, tenía menos opciones. Ahora con la compu pruebo "esto si, esto no". Elegí como una técnica muy simple, pero también porque no quería distraer del concepto, que no es de dibujitos lindos, es más tosco, a nivel dibujo es bastante tosco, e icónico. Eso era lo que me interesaba. Tampoco es que los personajes tienen mucha "alma", el patito no sabés si es de goma... Por un lado me parece que es cálido el libro, pero por otro tiene algo de manual de instrucciones. También tiene que ver con eso del humor y de la relatividad que tiene el libro. Después el hecho que sea un libro que cuando termine vuelva a empezar fue todo una búsqueda cómo hacerlo. Y encontré esta solución en esa especie de bandoneón que es una solución que en realidad fue un problema. Siete años estuvimos para lograr que sea así. Pero es lo único que da que puedas empezar y seguir y seguir infinitamente. La otra opción era empezar de un lado y que a la mitad se diera vuelta y empezar del otro y ya no era fluido, no era sorpresa. Y el tema de que venga en una caja es también para indicarte por qué lado empezar. Y también me gusta que tiene algo de esa cosa mercantil que parece una caja de, que sea un objeto, también me cierra con el concepto. Tiene el tamaño como de una caja de cereal o de algo así. Estoy contenta con cómo quedó. - ¿Valió la pena esperar siete años? - Si, valió la pena.