NOTA DE PRENSA

Nota: El exhibicionismo de los solitarios
Autor de la nota: Flavia Costa
Medio: Clarín - Revista Ñ
Fecha: 19/04/2008
Libro: LA INTIMIDAD COMO ESPECTÁCULO
Autor del libro: Paula Sibilia
Extracto:

Según la investigadora Paula Sibilia, los blogs, redes, reality shows son los nuevos escenarios en los que la intimidad se vuelve espectáculo.

Al comienzo de La intimidad como espectáculo, Paula Sibilia enumera una serie de casos: Uno: la elección de la revista Time de la "personalidad del año 2006", es decir "la persona que más afectó los noticieros y nuestras vidas, para bien o para mal". Un lugar que ocupó Hitler en 1938, Khomeini en 1979 y Bush hijo en 2004. ¿Y quién fue hace dos años? Todos nosotros. Mejor: cada uno de nosotros, la "gente común". La revista destacó el aumento exponencial de contenidos producidos por usuarios de Internet en blogs, sitios para compartir videos y redes virtuales.
Dos: la empresa que administra la red MySpace lanzó un nuevo servicio de publicidad que recurre no sólo a los datos que integran los perfiles de sus usuarios, sino también a informaciones sobre gustos y hábitos rastreadas de los blogs. Un promotor del sistema lo justificó así: "Muchos jóvenes no parecen tener instintos de protección de la privacidad".
Ante estos y muchos otros casos, Sibilia se pregunta: ¿qué implica este súbito enaltecimiento de lo común y lo cotidiano? ¿De dónde proviene ese impulso irrefrenable a "hacerse visible" presente en la proliferación de un curioso subgénero de biografías: el de "personalidades famosas sin obra alguna", como Jean Willys, un brasileño ganador de Gran Hermano quien en 2005 publicó un libro sobre la "experiencia" titulado Todavía me acuerdo.
Los contradictorios motores de esta tendencia parecen ser dos: una explosión de la creatividad asociada a la expansión de Internet y la existencia de dispositivos cada vez más afinados de captura de esa creatividad por parte del mercado. "Los engranajes que alimentan al capitalismo contemporáneo son sumamente eficaces -asegura la autora-: vampirizan toda vitalidad para hacerla funcionar a su servicio. Especialmente todo aquello que parezca 'creativo', alternativo o transgresor".
Sibilia sostiene que la sociedad occidental atraviesa un turbulento proceso de transformaciones, desde aquella formación histórica anclada en el capitalismo industrial que Foucault denominaba sociedad disciplinaria hacia otra organización social: sociedades de control, las llamó Gilles Deleuze; sociedades del espectáculo, las bautizó Guy Debord. Y en ese pasaje, "se transforman también los cuerpos, así como las formas de ser y estar en el mundo".
Uno de los indicios es la propensión a definir el propio yo por elementos externos (la apariencia, la performance social) o biológicos (los genes, la síntesis de serotonina). Sibilia explica: "el mundo contemporáneo necesita cuerpos más ávidos, ansiosos, flexibles y reciclables. Por eso se estimula la creación de modos de ser ya no orientados hacia 'dentro' sino hacia 'afuera', es decir, hacia aquello que se ve. Junto al crecimiento de la cultura mediática, crece la necesidad de ser visto, porque aparecer es la clave para poder ser alguien".

- Su libro releva una serie de nuevas prácticas ante las cuales hay dos caminos: ver adaptaciones de viejas costumbres -el blog como continuación del diario íntimo- o ver una ruptura que inaugura otra etapa. Prefiere la segunda. ¿Por qué?.

- La inquietud que disparó este ensayo fue el surgimiento de los blogs, a los que en un principio se describía como "diarios íntimos publicados en Internet". Era paradójico: ¿cómo pueden ser íntimos y exponerse tanto? Me pareció ver allí un síntoma de época: algo había cambiado radicalmente en la definición de la intimidad. Y ese "detalle" podía decir mucho sobre aquello en lo que nos estamos convirtiendo. Por ejemplo: que diarios "íntimos" se publiquen en Internet indica que lo que inspira esas estilizaciones del yo no es la introspección solitaria, sino un fuerte deseo de conquistar su visibilidad. Son parte de una moda de la auto-exhibición que prolifera en lo que se conoce como la Web 2.0 -una nueva etapa de Internet donde se dice que los usuarios, más que compradores, son "co-desarrrolladores"-. Y están en sintonía con otros fenómenos: los reality-shows y talk-shows, las revistas de celebridades, los documentales en primera persona.

- Observa un desplazamiento desde el interés por las obras hacia las vidas de sus autores que son mucho más conocidos por sus apariciones en blogs, ferias o medios que por sus creaciones, y donde éstas parecen meros accesorios de la personalidad. ¿Cómo lo explica?

- Al examinar de cerca estos nuevos hábitos de autoexhibición, sobre todo en Internet, noté que la principal creación de esos autores que tanto proliferan es su yo. Su principal obra es su personalidad. Los textos e imágenes autorreferenciales que producen, contribuyen a valorizar el yo que habla. Uno de los motivos es la creciente relevancia del mercado de las apariencias. En un entorno sociocultural que sólo concede valor a lo que se ve, se puede vender y comunicar, hay que cuidar la propia imagen y posicionar el nombre como una marca, y para eso se utilizan tácticas de marketing personal y recursos performáticos. Transformarse en un personaje real y visible puede ser una estrategia para combatir la soledad: en una cultura tan atravesada por los imperativos de la celebridad, si nadie nos ve, se corre el triste riesgo de no existir.

- Una hipótesis del libro es que los mecanismos de poder incitan a los sujetos a darse a conocer y producir verdades sobre sí mismos. Deleuze decía que a aquellos mismos jóvenes que suelen pedir estímulos constantes les corresponde descubrir "para qué se los usa": ¿para qué se los está usando?

- Un dato significativo es el marketing customizado. Buena parte de la energía de nuestra sociedad se invierte es esos mecanismos que rastrean hábitos de consumo, mientras contribuyen a crearlos. Formamos parte de un proyecto histórico que necesita producir consumidores siempre insatisfechos y dispuestos a cambiar. Y muy preocupados por mostrar esos cambios mediante la aplicación de aderezos visibles, comparables y vendibles. La brasilera Suely Rolnik se refiere a "subjetividades pret-à-porter", modos de ser y estilos subjetivos listos para usar que quedan rápidamente obsoletos. Estas modalidades de construcción subjetiva son funcionales a un proyecto de sociedad que estimula esos comportamientos y valores, para operar con mayor eficacia.