NOTA DE PRENSA

Nota: Memoria política
Autor de la nota: Mario Alejandro Scholz
Medio: Revista Movimiento
Fecha: 01/07/2006
Libro: MEMORIA POLÍTICA
Autor del libro: Raúl Alfonsín
Extracto:

No es tarea sencilla escribir sobre un libro redactado por una persona que es la síntesis de la reciente historia argentina. Se mezclan en el intento los momentos de la propia vida, signada por ideas compartidas que fueron la puerta hacia una nueva etapa de la Historia Argentina. Estamos hablando del final de la impunidad, de la vergonzante noche de las dictaduras y de la continuidad democrática que hoy vivimos con una naturalidad que no conocimos quienes transitamos por los oscuros pasillos de una historia oscurecida por el miedo y la decadencia institucional.
El libro del Dr. Raúl Alfonsín es una pieza única. En la tradición política argentina no se encuentra otro presidente que tomara el riesgo y la responsabilidad histórica de analizar su propio paso por el poder. Costumbre corriente entre los europeos y los presidentes norteamericanos, entre otros. Como dice Portantiero en el prólogo de este libro: "Bienvenida sea la presencia de la primera persona en los relatos de historia política. Y de ningún modo porque el hecho de partir de la subjetividad del protagonista nos garantice la posesión de la verdad sobre los sucesos que narra, sino porque ese sesgo personal de los recuerdos puede permitir a quien busque reconstruir un momento histórico conocer también la forma en que un actor principal vivió los hechos, saber qué fuerzas o qué razones (o ambas) estuvieron detrás de sus decisiones. Conocer, en fin, las tramas más finas de un proceso incorporando el habla de quien, de otra forma, sólo es hablado por la historia".
El Presidente Alfonsín nos habla desde su más sincera subjetividad de los acontecimientos fundamentales de la historia política de los años ochenta que lo tuvieron como protagonista. Enumera los hechos en forma rigurosa. No deja ver en sus más de trescientas páginas ningún atisbo de autoindulgencia. Los sucesos son narrados en forma simple. Se podrán compartir o no sus puntos de vista, pero en la medida en que se avanza en la lectura de esta 'Memoria política' se consolida la convicción de que el ex presidente no miente. No tergiversa los hechos pensando en su propio destino político. Lo impulsa la intención clara de la defensa irrestricta de las instituciones de la República.
El texto fue dividido en capítulos que toman las etapas más controvertidas de su gestión y allí expone con claridad los temas más caros a su carrera política. El capítulo primero ubica su pensamiento después de julio de 1989 y le da la perspectiva histórica de su experiencia. Destaca algunos logros importantes, pero es en lo institucional donde se centra toda la fuerza del mensaje que leyera ante la Asamblea Legislativa del 1º de mayo de 1989.
"Construir la democracia, afianzar la paz, iniciar la reforma del Estado y la economía, fijar la agenda para la próxima década y, mientras tanto, combatir la crisis y absorber los golpes. Esa fue la tarea que nos impusimos y que, paso a paso, buscamos cumplir. En 1989 la Argentina había cambiado. Ya no era la del '83. Y nunca más volvería a ser, afortunadamente, la Argentina anterior a 1983", afirma al final de ese capítulo.
En "La reconstrucción del Estado de derecho (1983/1986)", toma el punto de más alto impacto político social y emocional: el juicio a las juntas y la CONADEP. Enuncia aquí una postura histórica al respecto: la condena de los principales actores, por su responsabilidad de mando, quiebra una norma de nuestra historia: "Los crímenes de Estado eran amnistiados o quedaban impunes".
El capítulo 3 documenta los planteos y maniobras entre 1987 y 1989, detalla una rigurosa cronología de los hechos en la que expone, con extrema sinceridad, tanto las debilidades como las fortalezas de la relación del gobierno con las fuerzas armadas en los días en que se definían los años por venir. Dice Alfonsín en la página 64: "el cuadro que tenía frente a mí en ese momento era estremecedor: por un lado, un grupo alzado que parecía insensible a cualquier intento de persuasión; por el otro, un ejército que no sabía si estaba en condiciones de producir una acción represiva efectiva. Mi única fuerza de disuasión, en esa dramática circunstancia, era la de aquella gigantesca y paciente muchedumbre (...) con otras muchedumbres que a la misma hora colmaban otras plazas en decenas de ciudades argentinas. A favor de Rico podía contarse la decisión de usar la fuerza, sin ningún apego a la ley, y el escaso entusiasmo de reprimirlo por parte de muchos de sus camaradas de armas. (...) Acepto que pudo existir una cierta decepción en mucha gente que se había movilizado y esperaba que alguna rebelión fuera aplastada sin miramientos, aun en forma cruenta. Y a esta altura, muchos lectores que tal vez recuerden con enojo aquel desenlace podrán revisar su juicio y compartir conmigo la conclusión de que la democracia salió finalmente fortalecida sin derramamiento de sangre y con el mayor costo cargado sobre las espaldas de este presidente que asumió la plena responsabilidad de sus actos y sus decisiones".
El libro trasunta toda la experiencia y madurez de uno de los políticos con mayor predicamento en el exterior. Raúl Ricardo Alfonsín es un hombre de enorme prestigio político.
Se alude con mucha frecuencia al valor de la memoria. Este aporte de Raúl Alfonsín a la memoria colectiva de los argentinos deberá valorarse en su enorme trascendencia, pues no hace otra cosa que ayudarnos a comprender los entretelones de una época difícil que debimos transitar como paso indispensable para tener hoy una democracia estable en lo institucional, fuerte y sin los oscuros horizontes de las décadas que tan bien se describen en este libro.
Quiero terminar con una referencia que hace Elva Roulet, citando a Santiago Kovadloff: "Por cierto el Radicalismo en el gobierno ha realizado menos de lo que era necesario. Pero ha hecho, en varios aspectos, más de lo que parecía posible".