NOTA DE PRENSA

Nota: Ese complejo vínculo entre realidad y ficción
Autor de la nota: María Eugenia Valentié
Medio: La Gaceta - Tucumán
Fecha: 25/06/2006
Libro: LA OTRA REALIDAD
Autor del libro: Tomás Eloy Martínez
Extracto:

Esta antología es una especie de homenaje al más importante de los autores argentinos vivos: el tucumano Tomás Eloy Martínez. Y su título alude a un tema que es fundamental en la obra del autor: la compleja y borrosa relación entre realidad y ficción. El libro se abre con un excelente prólogo de Cristine Mattos -autora también de la selección de textos-, titulado "Una poética de la incertidumbre", en el que afirma que, en la obra de Martínez, los elementos de la realidad y los ficticios entablan un diálogo que los mantiene en una constante permuta de sus lugares.
La antología contiene un amplio y variado conjunto de escritos: fragmentos de novelas, ensayos, material inédito, etc., distribuidos en cuatro secciones. La primera, titulada "Lo mismo, lo otro", contiene fragmentos tomados de las novelas. En los pasajes de 'Sagrado' triunfa lo ficcional. De 'La mano del amo' podría decirse lo mismo, si la dedicatoria no nos advirtiese de su sentido. Para escribir 'La novela de Perón', Tomás tuvo varias entrevistas con el general, pero muchas veces las investigaciones en Buenos Aires no coincidían con los dichos del entrevistado. Los aportes de López Rega contribuían para adornar los hechos. En 'Santa Evita', la protagonista no es ella sino su cadáver. Las dos últimas novelas, 'El vuelo de la reina' y 'El cantor el tango', tienen una estructura más tradicional, en las que la excelencia del lenguaje y el interés de la trama nos hacen creer que son "ficciones verdaderas".
La segunda parte del libro se titula "El otro género. En la frontera del periodismo y la biografía". Son breves y excelentes artículos por los que desfilan personajes como Macedonio Fernández, Julio Cortázar, García Márquez, Simone de Beauvoir y J. P. Sartre, entre otros. Me pareció especialmente importante el ensayo: "Periodismo y narración: desafíos para el siglo XXI", que todo periodista debería leer. Es conmovedor el relato "En memoria de Susana Rotker", una mujer que parecía tenerlo todo -belleza, talento, amor, sensibilidad y gentileza para los otros- y que murió en un absurdo accidente mientras cruzaba una calle con su marido: Tomás Eloy Martínez.
En la misma sección, con el título de "Idealismo y martirio", hay un recuerdo de su vida en Tucumán. Después de referirse a la vuelta de la obra y el personaje de Simone Weil al centro de los debates intelectuales de Nueva York, el autor nos cuenta: "Antes que yo cumpliera dieciocho años, mi amigo Daniel Alberto Dessein -que era entonces subdirector del diario La Gaceta de Tucumán, me permitió compartir el trabajo de corrector de pruebas con algunos profesores universitarios de sofisticada erudición que habían sido aventados de sus cátedras por el peronismo. Uno de ellos era el francés Roger Labrousse, notable especialista de Rousseau. A veces nos reuníamos en casa de Dessein a conversar la cultura que reverberaba afuera de la Argentina... A las tertulias asistían Elizabeth Goguel, la brillante mujer de Labrousse, y la joven filósofa María Eugenia Valentié, que en esa época estaba traduciendo para la editorial Sudamericana los libros de Simone Weil". Tomás también recuerda que en esa época estalló una caldera en el ingenio Concepción y decenas de obreros fueron hospitalizados con quemaduras graves. Inmediatamente, Elizabeth fue a ofrecer franjas de su piel para que sea usada en los trasplantes. Dice Tomás: "Durante semanas afrontó sin una queja los dolores atroces de la mutilación. No recuerdo ahora cómo era su cara, pero cada vez que pienso en ella se me aparece con los rasgos de Simone Weil."
La tercera parte se llama "La otra ficción. En la frontera de la escritura y la lectura". En "El escritor secreto", cuenta el autor su amor adolescente por la lectura de Julio Verne, condenado por Borges, y a pesar de lo cual le sigue siendo fiel. En "Sombra terrible de Borges" se refiere a la enorme influencia que Borges ha tenido y tiene sobre la literatura argentina. Coincide con él en cuanto al rechazo de un costumbrismo fácil y una apertura hacia lo universal, pero no en cuanto al rechazo del sentimentalismo, como si el hombre argentino careciera de sentimientos.
En la parte final del libro, Tomás Eloy Martínez, en un artículo titulado "El regreso", nos habla de su gran amor por Tucumán y termina diciendo: "Y hace tiempo también -para confesarlo de una vez- que sólo vivo llevado por la pura melancolía de volver".