NOTA DE PRENSA

Nota: Retratos en primera persona
Autor de la nota: Antonio Requeni
Medio: La Nación
Fecha: 09/04/2006
Libro: LECTURAS DE LA MEMORIA
Autor del libro: Horacio Salas
Extracto:

Desde hace más de cuatro décadas Horacio Salas viene desarrollando una intensa labor como poeta, ensayista, historiador y funcionario cultural, actividades que juntamente con el periodismo lo pusieron en contacto con importantes acontecimientos y personalidades del ambiente literario argentino y aun del exterior, ya que libros y viajes han sido una constante en su vida. Esa doble experiencia (literaria y humana) se manifiesta lúcida y amenamente en estas páginas en las que exhibe una incuestionable capacidad para la evocación y el análisis, así como un afán esclarecedor que se esfuerza por lograr la no siempre fácil objetividad y el desprejuicio.
Salas ha exhumado algún extenso prólogo, como el que redactó para la edición facsimilar de la revista 'Martín Fierro', impulsada por él cuando fue director del Fondo Nacional de las Artes, y artículos publicados hace años en revistas y suplementos culturales del país, de España (donde residió varios años) y los Estados Unidos, que no perdieron vigencia.
Tras el erudito comentario acerca de lo que significó en los años 20 la irrupción de la revista 'Martín Fierro', caracterizada como "un salto a la modernidad", y la casi legendaria polémica entre los grupos de Florida y Boedo -"la revolución para el arte" frente a "el arte para la revolución"-, el autor evoca un encuentro con Pablo Neruda en el mágico espacio de Isla Negra. En el siguiente capítulo confiesa su devoción hacia ese ser eminentemente literario que fue Jorge Luis Borges, nostálgico de un Paraíso que tuviese la forma de una biblioteca.
Siguen sendos capítulos dedicados a Cortázar, Marechal y Sabato -reconoce en los dos últimos un provechoso magisterio- y carga el acento en sus ideas y actitudes políticas más que sobre su literatura. Al referirse a las posiciones ideológicas antagónicas y hasta intolerantes que separaron a algunos de ellos, ofrece un loable ejemplo de ponderación y equilibrio, reconociendo finalmente que la obra está siempre por encima de su autor. "Hoy pocos recuerdan -dice- si Dante Alighieri era güelfo o gibelino. Y en definitiva poco importa. 'La Divina Comedia' perdura -y perdurará- más allá del limitado ser humano que la creó".
Del mismo modo, con juicio sereno e inocultable admiración, Salas traza una semblanza de Victoria Ocampo, cuyo espíritu sensible y transgresor, intrépido y generoso, exalta en algunas de las mejores páginas del libro. Otras, empapadas de fervor y cariño, aluden a poetas como Raúl González Tuñón, sobre quien escribió un libro de conversaciones en 1975; Nicolás Olivari, autor de verdaderos antipoemas, anteriores a los de Nicanor Parra; Pedro Orgambide, excelente narrador que escribió copiosa y tenazmente hasta el final como una manera de engañar a la muerte, y su entrañable compañero de generación Alfredo Veiravé, que aún espera ser reconocido como una de las voces capitales de la moderna poesía nacional. Como se ve, abundan los textos sobre poetas, ya que Salas comparte la opinión de Macedonio Fernández, para quien "la poesía es una justificación estética del Universo".
Los ensayos se completan con un perspicaz trabajo sobre el mexicano Octavio Paz, al que destaca como teorizador literario y crítico sobresaliente; otro comentario aborda la personalidad de Jorge Guillermo Borges, padre de Jorge Luis, que según Salas y contra una generalizada opinión, influyó en el hijo mucho más que su madre. Hay un breve capítulo sobre ese insólito cuentista que fue Santiago Dabove, autor de dos relatos antológicos: "Tren" y "Ser polvo", y un texto de carácter reivindicatorio sobre Alberto Girri, donde sale al paso de quienes impugnaron e impugnan una obra poética decididamente anticonvencional. El volumen se cierra con unos apuntes sobre el conflictivo vínculo de Borges con el tango, pese al cual Salas afirma que el autor de "Hombre de la esquina rosada" contribuyó a forjar una mitología del hombre del arrabal que tiene íntima relación con la música popular porteña.
Estas lúcidas, comprensivas y por momentos afectuosas aproximaciones de Horacio Salas a escritores que ha conocido y admirado poseen el adicional atractivo de una prosa cuyo rigor armoniza con un estilo ágil y una claridad expositiva que el lector seguramente agradecerá.