NOTA DE PRENSA

Nota: Una de las grandes de la política del siglo XX - Entrevista a Marysa Navarro
Autor de la nota: Telma Luzzani
Medio: Clarín
Fecha: 21/07/2002
Libro: EVITA
Autor del libro: Marysa Navarro
Extracto:

Sarmiento demostró contra su voluntad que el calado del odio, cuando es muy profundo, puede ser una trampa y la figura que se busca destruir -como la de Juan Manuel de Rosas en Facundo- termina descollando.
Así la mitología sobre Eva Perón, construida en el odio al contrincante político y aversión a quienes ocupan a contramano de su clase o de su género un lugar de poder es desmontada por la historiadora Marysa Navarro en su nuevo libro. La autora, conocida por haber escrito la mejor biografía sobre Eva y la única que rescata la dimensión política de la líder, fue entrevistada telefónicamente por Zona el día anterior a su llegada a la Argentina.

- La fascinación que provocó el fenómeno ficcional Evita la convirtió en un objeto de consumo cultural. Y la han despolitizado. Creo que los cuatro artículos de nuestro libro prueban eso. Allí yo señalo con pruebas históricas que es falso que ella se "apropió" de la Sociedad de Beneficencia. Sin embargo, se seguirá repitiendo que ella tuvo un papel que no tuvo. Lo ficcional sepulta lo historiográficamente comprobado porque es mucho más divertido.

- ¿Hubo un discurso que supo aprovechar ciertos arquetipos como la pelea entre la aristócrata y la plebeya o los enredos sexuales?

- Yo soy historiadora y puedo decir que la dramatización del espectáculo de una chica que les pega unos bifes a unas señoras bienudas -la revancha-, es un invento. Pero eso demuestra quién es ella en la mente de la gente porque esa historia la repiten peronistas y antiperonistas. Así es como el personaje está construido en esa mitología. Para los antiperonistas es la prueba del resentimiento de Evita. Para los peronistas es el coraje de enfrentarse a unas viejas que abusaban de su clase. Es la misma riqueza dramática con dos interpretaciones diferentes. Eva es una especie de Jano con dos caras. Lo mismo sucede con el 17 de octubre: sabemos que ella hizo otra cosa que lo que dicen sus amigos y enemigos pero se mantiene una historia que apela a las necesidades de los oyentes y de los que cuentan la ficción.

- ¿Cuál fue esa necesidad?

- Pienso que hubo razones históricas y sociales que tienen que ver con el momento de transición en que se desarrolló esa mitología: era una Argentina donde los cambios aparecen muy fuertes y Evita se presta desde el primer momento a encarnarlos. Es una especie de pararrayos donde van a caer amigos y enemigos. Y es extraño porque Perón no es así. Sus políticas despiertan apoyos o rechazos por él no desta una pasión tan fuerte como Evita.

- ¿La atacan por haberse metido en política, un reino privado masculino?

- Es una cuestión de clase además de género. La rebajaban porque era una intrusa que no merecía estar donde estaba y había que ponerla a su tamaño correcto. Era una chica que venía de otra clase social y no tenía que hacer las cosas que hacía. Y eso lo alimentaba ella también cuando decía "Soy una mujer humilde"; usaba sus joyas, su poder, pero se colocaba del lado de los descamisados, del pueblo. Sus enemigos se lo echaban en cara, se lo creían, se lo aceptaban. Otra cosa, sus contemporáneos no se equivocaron nunca sobre el lugar que ella ocupaba. Decían que Perón era el débil y que ella era el hombre porque Evita transgredió el mundo de la política masculina de un modo que no lo habían hecho ninguna otra mujer política en la Argentina con anterioridad. A 50 años de su muerte creo que hay una aceptación gradual de que ella fue uno de los personajes políticos más importantes de la primera mitad del siglo XX, especialmente en América latina. Como Eleonor Roosvelt. Ella tiene un papel muy importante en un Estados Unidos en crisis. Ambas son esposas de presidentes en momentos de cambio muy importantes y ellas, atentas a los social, ayudan a cambiar las direcciones de los gobiernos.

 

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