Nota: Anatomía de la locura
Autor de la nota: Luis D. Fernández
Medio: Clarín - Revista Ñ
Fecha: 03/09/2005
Autor del libro: Michel Foucault
Extracto:

El proyecto filosófico de Michel Foucault, sin lugar a dudas, es fundacional e inevitable en la filosofía del siglo XX. La influencia de su pensamiento se verifica en corrientes y disciplinas absolutamente diversas: desde el análisis y la crítica cultural hasta los grandes desarrollos de Giorgio Agamben y Roberto Espósito. Seguramente, como señaló Gilles Deleuze, Foucault sea el único filósofo del siglo XX, en el auténtico sentido del término, que pensó las claves intelectuales del siglo XIX para dar cuenta de una forma de vivir absolutamente propias del mundo contemporáneo.
'El poder psiquiátrico' es la investigación que Foucault expuso en las clases abiertas del Collège de France del ciclo lectivo 1973-1974. Desde el título del curso queda en evidencia su relación con la 'Historia de la locura'. Foucault es claro al respecto: si en la 'Historia de la locura' había focalizado como zona de análisis a la percepción de la locura, en 'El poder psiquiátrico' se verá al saber de la psiquiatría como productor de enunciados legítimos y portadores de verdad. Aquí es donde el filósofo hablará de una microfísica del poder, en la que se pondrán en funcionamiento las diferentes relaciones de poder en virtud de determinada estrategia. Esos enfrentamientos, producto de la red de las relaciones, se desplegarán en la práctica psiquiátrica concreta.
A partir de una escena Foucault hace girar todo el engranaje conceptual. La imagen citada es aquella escena donde el rey Jorge III, en estado de demencia, sólo puede ser curado en tanto no sea tratado como un rey, en tanto lo despojaran de su poder real, de su cuerpo soberano. El creerse rey o Napoleón (los delirios de grandeza) luego fue tipificado como el clisé del loco. Efectivamente, este acto de quita de poder le revela a Foucault el dispositivo de cura. La operación a través de la cual se quita el poder y se disciplina el cuerpo del loco, se institucionaliza, posteriormente, a través del asilo.
La psiquiatría clásica que Foucault disecciona desde el punto de vista estratégico, funcionó de 1850 a 1930 a través de la institución asilar. Institución que operaba como normalizadora y disciplinar. Luego de citar diversos dispositivos disciplinarios (las misiones jesuíticas en el Paraguay, el ejército, el panóptico de Bentham), Foucault narra la operatoria del asilo como institución correctiva. Este poder psiquiátrico opera desde una concepción en la que la familia es la ordenadora y normalizadora. La familia es el eje desde el cual se fija la desviación, locura o aberración. La familia exige la normalización de su integrante desviado que el asilo disciplina.
En el marco de esta microfísica del poder, los enfermos son tratados a través de técnicas que los despojan de su poder y subjetivación. El hecho de dejar el estado de insanía implica aceptar la obediencia y la obligación de ganarse la vida produciendo. Este efecto de poder que Foucault describe es lo que puede verse como reducción de la locura desde la realidad. El poder psiquiátrico es el poder de la realidad que disciplina la voluntad insurrecta por medio de prácticas. De acuerdo a Foucault, el poder de la realidad opera mediante cuatro formas: el sobrepoder del médico, la ley de la identidad, el deseo inadmisible de la locura y la ley del dinero (ganarse la vida). El estado demencial desaparece en la medida en que estas cuatro variables ganan la batalla.
'El poder psiquiátrico' es otra magnífica lección sobre la subjetividad, sobre la formación del sujeto. Sujeto que será siempre producido por efectos del poder. Poder disciplinador pero productor. Poder normalizador pero generador de diferentes posibilidades vitales. Esta particular visión del poder como red de relaciones es lo que Foucault pone a disposición de manera extraordinaria.