NOTA DE PRENSA

Nota: Poética de la ironía
Autor de la nota: María Rosa Lojo
Medio: La Nación
Fecha: 09/11/2003
Libro: EL PLACER REBELDE
Autor del libro: Luisa Valenzuela / Guillermo Saavedra
Extracto:

La obra de Luisa Valenzuela, ampliamente conocida y reconocida por la crítica, dentro y fuera de la Argentina, no ha tenido aún acceso pleno a un público más amplio. La presente antología, que incluye tanto cuentos como fragmentos de novelas, permitirá al lector medio (e incluso al especialista) aproximarse a algunos textos poco difundidos en nuestro país.
La selección de textos, a cargo de Guillermo Saavedra, organiza los materiales en tres grandes áreas, en función de zonas temáticas y nudos semánticos: "Realidad nacional desde la página", "Travesías de un cuerpo" y "Cosas raras de lo real". Política, cuerpo, extrañamiento y asombro son pues los énfasis y acentos que ordenan un vasto fluir narrativo, nunca separado de su secreta raíz poética: la fuerza transformadora de una mirada que siempre se revela capaz de "desautomatizar la percepción", como quería el formalista Shklóvski; de mostrar, en suma, los precipicios y las cumbres escamoteados por la uniformidad de la rutina utilitaria.
En el complejo territorio de esta poética, la pasión y la densidad carnal de la escritura se entrelazan con una ironía de implacable ferocidad que desarticula normas y hábitos. Un corrosivo despojamiento coloca al sujeto en la intemperie fascinante y terrible de lo obsceno y de lo sagrado, en las fronteras abiertas de los cuerpos que pierden sangre, flujos, secreciones, excrementos. Como en el magnífico cuento "La densidad de las palabras" (de uno de sus libros capitales, 'Simetrías'), se trata "del decir mal, del mal decir diciendo aquello que los otros no quieren escuchar y menos aún ver corporizado... son pocos quienes se animan a mirarme de frente". Resultan, en efecto, "peligrosas palabras" las que narran los gozos perversos del poder pero también las perversas complacencias de la sumisión, la esclavitud y el miedo a la libertad, las oscuras ambivalencias del amor, la irradiación de íconos y mitos y su manipulación política, los viajes por el interior del cuerpo, los límites y los bordes del dolor y del placer, las torturas deseadas y las atrozmente padecidas.
Convulsiones y tensiones no excluyen el humor. Sarcástico y cruel, lúdico y sorprendente, trabaja sobre los lugares comunes y la literalidad de las metáforas, desacartona los estereotipos, realiza insólitos traslados de lo verosímil a lo fantástico, inventa finales imprevisibles que desacreditan la tragedia o el melodrama ("Una familia para Clotilde"); opera insólitas vueltas de tuerca sobre la narración costumbrista o nativista ("Tango", "Proceso a la virgen", "Carnaval campero"); escribe renovadas variaciones de las Metamorfosis. Los cuentos de hadas (particularmente en 'Simetrías') son objeto de reelaboraciones revulsivas y deslumbrantes, que tuercen las moralejas tradicionales ("La llave") o reúnen a los opuestos divididos por una visión maniquea. Las nítidas separaciones dicotómicas flaquean ante un minucioso escudriñar que señala, sí, conflictos, pero también extrañas alianzas: luchas y convergencias de clases, etnias, géneros. Y más aún, el otro o la otra, el exceso fluctuante que la prolija rejilla de la cultura mutila u oculta, cuando no puede domesticarlo, reducirlo, clasificarlo.
La realidad socio-política de Latinoamérica (y de la Argentina en particular), sus mapas de abandono y miseria, la represión (y la parcial complicidad, con ella, del cuerpo social) traspasan la obra de Valenzuela, pero no lo hacen nunca en clave directa testimonial, ni se encasillan en lo particular. Situaciones y personajes adquieren una dimensión simbólica que permite exhibir, en ella y desde ella, todas las relaciones de poder y de opresión articuladas con enorme eficacia, inquietante ambigüedad y esplendor estético, especialmente en la asimetría de la relación varón/mujer, que, como bien señala Guillermo Saavedra, es "una medida ejemplar de todas las formas de dominación y una clave central de los modos en que se organiza lo social".
El prólogo funciona como excelente introducción a la obra de la autora. Sólo cabe señalar la dificultad que plantea antologar novelas cuya línea argumental no se deja adivinar en el espesor metafórico-simbólico de los fragmentos elegidos. Un breve resumen orientativo hubiera sido útil para el lector, así como el añadido de una bibliografía crítica selecta.