NOTA DE PRENSA

Nota: Bhaskar: Cómo abordar una elección en nuestras sociedades saturadas
Autor de la nota: Gonzalo Mases
Medio: Clarín
Fecha: 30/11/2018
Libro: CURADURÍA
Autor del libro: Michael Bhaskar
Extracto:

"La curaduría es omnipresente", afirma Michael Bhaskar. "Si antes pertenecía al terreno de algunos cuantos especialistas, ahora se aplica a casi todo: festivales de música, tiendas y centros comerciales, noticias, conferencias TED, portafolios de capitales de inversión, cenas, vacaciones, identidades personales y listas de vinos".

En su reciente libro, Curaduría, el poder de la selección en un mundo de excesos, Bhaskar expone su teoría con ejemplos de la vida cotidiana; desde la disposición fríamente calculada de productos en supermercados, hasta la utilización de algoritmos personalizados en aplicaciones y plataformas online. A través del análisis de datos cuantitativos, el autor pone en evidencia los problemas de sobreabundancia en las sociedades contemporáneas y da cuenta de cómo la práctica curatorial influye en el rol del periodismo, en la redefinición del concepto de creatividad y hasta en la búsqueda de la felicidad. Bhaskar, licenciado en Literatura inglesa por la Universidad de Oxford, ha indagado extensamente sobre el futuro de los medios de comunicación, las industrias creativas y la economía de la tecnología. Entre sus proyectos digitales se encuentran los primeros libros electrónicos para iPhone y la versión App de Elige tu propia aventura. Se desempeña como consultor en DeepMind Technologies, una compañía inglesa del grupo Google dedicada al desarrollo de inteligencia artificial. Ñ se reunió con él para entender por qué hoy somos todos curadores, precisamente, en Pancras Square, a pasos de las oficinas centrales que Google y YouTube poseen en Londres.

–Describís las sociedades actuales como "saturadas" ¿Cuáles son las principales consecuencias de vivir en una sociedad saturada?
–Lo fundamental acerca de la idea de sociedades saturadas es que tener demasiado entierra lo que es verdaderamente valioso. En cada nivel de nuestra sociedad se crea como una especie de máquina para producir más y más. Por ejemplo, todos los años hay millones de nuevos libros que se publican en inglés. Pensá en todos los que se han publicado en la historia; en todos los grandes clásicos que aún tenemos que leer. Esta situación de saturación hace difícil la tarea de encontrar los libros importantes y significativos. Por otro lado, tenemos tanta información en los medios de comunicación que se está volviendo realmente difícil para las personas distinguir lo que es verdad y lo que no lo es. Este problema suele pasar desapercibido porque tener problemas de abundancia es mejor que tener problemas de escasez. Siglos atrás no teníamos la cantidad de bienes materiales que tenemos ahora y la información era increíblemente escasa. Entonces, hay problemas que hay que tener, pero siguen siendo problemas.

–¿Por qué pensás que la curaduría es una necesidad estructural?
–La idea de curaduría se volvió importante porque no teníamos ni una palabra ni un concepto para manejar las situaciones de exceso. En el mundo en el que vivimos, si no hay un proceso curatorial, resulta imposible encontrar el valor de las cosas. Si no filtramos y luego intentamos maximizar lo que tenemos, todo se entierra. Cuantas más situaciones de exceso haya, más estructuralmente necesaria resultará la práctica curatorial. Hemos creado un contexto económico e informacional donde lo que verdaderamente importa es producir más y más. Ahora llegó el momento de controlar el exceso.

–Existe una cierta resistencia en el mundo del arte a la idea de aplicar el concepto de curaduría en otros ámbitos.
–La gente que trabaja en curaduría tradicional ha visto la popularización del término “curaduría” como una especie de ataque a su integridad profesional y por eso intentan resistirlo. Cuando escribí este libro, no me imaginé que la idea de curar Internet se iba a transformar en uno de los principales problemas geoestratégicos de nuestros tiempos. El ejemplo de Facebook es clave, si analizamos su influencia sobre los resultados del Brexit y de las últimas elecciones presidenciales en los Estados Unidos. La curaduría ha pasado de ser una actividad estrechamente ligada las exposiciones de arte, a ser una actividad fundamental para todos. Es por eso que, ser curador hoy, resulta una responsabilidad enorme, ya que las habilidades, los conocimientos y los métodos de los curadores tradicionales tendrán cada vez más relevancia y fuerza en nuestro mundo.

–¿Cuál sería el papel del periodismo en una sociedad saturada de información?
–El periodismo actual está perdiendo protagonismo en la producción de material primario. El hecho de que ahora cualquier persona puede cargar historias en Internet, significa que los periodistas dejaron de ser necesariamente las primeras personas en la historia. Pero eso no quiere decir que no tengan una función de filtrado y evaluación. En realidad, cuanto más y más información se publica, más importantes resultan estas dos funciones. Ese es el papel curatorial que ejerce el periodismo en la actualidad; tratar de encontrar lo que es significativo, lo que es importante, lo que es verdad en medio de un exceso de cosas que no son significativas, que no son importantes y que no son verdaderas.

–En el libro señalás que estamos en una era en la que la curación se convierte en un capital cultural.
–Uno de los puntos finales que establezco en el libro es que ha habido un cambio radical en la forma en la que vivimos la vida y construimos nuestra identidad. Si hubiésemos nacido en la generación de nuestros abuelos, hubiésemos tenido una identidad mucho más holística. Por ejemplo, si eras contador, tenías un determinado estilo de vida, completamente diferente al de un obrero en una fábrica. Pero en la actualidad, la forma de ser de una persona tiene mucho más que ver con elegir y mezclar diferentes aspectos. Hoy es posible encontrar a un contador patinando en skate el fin de semana, y si vas a ver un partido de fútbol, el chico que está a tu lado puede ser mecánico o el responsable de marketing de una multinacional. Alguien que va a la ópera puede que asista a una rave la próxima semana. Las personas buscan crear un tapiz con diferentes experiencias culturales. Podemos abordar nuestras experiencias como una exposición de arte; se trata de escoger y elegir diferentes elementos. En ese sentido nos convertimos en curadores de nuestras propias vidas. Cuanto más curada sea el conjunto de experiencias de una persona, más capital cultural tendrá. Las personas que consideramos que están teniendo una buena vida, son aquellas que realmente mezclan y combinan experiencias de una manera interesante; están curando sus estilos de vida.

–¿Es por eso que decís que hoy somos todos hipsters?
–El hipsterismo comenzó con la idea de tener una identidad ecléctica, escuchar diferentes tipos de música, usar ropa de los años noventa y cincuenta, etc. Lo que intento decir en el libro es que en la actualidad, nuestras vidas se encuentran atravesadas por este proceso de selección. Y eso se debe en parte a que la oferta es cada vez más grande. Ahora todos tenemos un menú global de opciones, estilos de vida y fuentes de entretenimiento. Todos somos capaces de elegir mucho más. Ahora bien, lo irónico del movimiento hipster, es que terminó convirtiéndose en una fuerza homogeneizadora. Ir hoy a un bar hípster en Londres es exactamente igual a ir a un bar hípster en Buenos Aires.

–¿Por qué no es apropiado democratizar las herramientas creativas?
–No podemos simplemente decir que vamos a democratizar todas las herramientas curatoriales. El valor de la curaduría se encuentra en la selección y organización para resaltar lo que es importante. La experiencia es fundamental para eso. La buena curaduría realmente sabe lo que está haciendo y por eso es tan valiosa. Existe el peligro real de que si democratizamos las herramientas curatoriales, se perderá ese don. Es decir que necesitamos algún nivel de curación experta. Hay un equilibrio allí. Si perdemos ese sentido de conocimiento realmente profundo, entonces la curaduría pierde poder.

–El escritor James Wallman dice que tenemos tantas cosas que nada nos hace felices ¿Es la curaduría la respuesta a la felicidad?
–Wollman habla sobre cómo hay estudios que están comenzando a mostrar la existencia de una correlación realmente clara entre poseer demasiadas cosas y sentir estrés. Los hogares alemanes y estadounidenses tienen un número ridículo de objetos (entre 5 a 10 mil posesiones). Después de pasar un cierto nivel de necesidad básica, agregar más y más cosas a tu vida no te hace feliz. Es algo que sabemos perfectamente, pero nos resulta difícil actuar en base a ese conocimiento. Creo que todos hemos experimentado alguna vez esa sensación de estar en una tienda y sentirnos abrumados por la oferta exacerbada; o encender la televisión y querer ver una película y simplemente no poder elegir, porque hay una opción infinita. No diría que la curaduría por sí sola es clave para la felicidad, pero sí que ayuda a devolver el equilibrio y el sentido a nuestras vidas. No tenemos que llamarlo curaduría, podemos llamarlo como queramos, pero es básicamente el proceso de filtrar la sobrecarga total que experimentamos en cualquier contexto.

–Relacionás la caída de la civilización Maya y la crisis económica del 2008 con la curaduría ¿En qué sentido?
–El colapso de la civilización Maya y la crisis financiera del 2008 son ejemplos que dan cuenta de sistemas cuya complejidad se vuelve tan grande que el mismo sistema ya no puede mantenerse por sí solo y se desmorona. Los mayas desarrollaron un conjunto de rituales increíblemente complejos que terminó acabando con su propio imperio. Estaban poniendo más esfuerzo y energía física en sus rituales de la que podían extraer de sus entornos. Lo mismo sucedió en el 2008 con operaciones opacas y complejas que terminaron extendiéndose por todo el sistema financiero mundial. La sobreproducción de objetos y datos contribuye a sociedades mucho más complejas y difíciles de entender. La curaduría hace que la simplicidad vuelva a las situaciones complejas. Con esto no quiero decir que la curaduría hubiese podido salvar a los mayas o hubiese detenido la crisis financiera. Mi punto es que si tuviésemos sistemas más simples, robustos, mejor seleccionados y mejor dispuestos, todo sería mucho mejor ¿La curaduría puede lograr esto? Sí, definitivamente.

–Esto me recuerda a la frase que dice "si no entendés lo que los economistas te están explicando, es porque te están mintiendo".
–Estoy totalmente de acuerdo con esa frase. La economía trató de ser como la física durante casi todo el siglo XX y hoy en día se ha vuelto increíblemente abstracta. En realidad, la economía no es como la física, sino como un sistema biológico, como un ecosistema. Tratar de hacer analogías a partir de la física, con ecuaciones realmente complejas, es simplemente una tontería. En realidad, si querés entender una economía, deberías estar mirando la forma en que funciona un bosque, donde tenés animales grandes, animales pequeños y todos ellos existen en una armonía compleja. A veces, las cosas son complejas, como tratar de entender la estructura del universo. La economía de un país puede también ser compleja, pero siempre hay una manera de elegir qué es importante acerca de todo eso y explicar de una manera coherente.

–¿La curaduría va a salvar al capitalismo?
–Me gustaría pensar más en la idea de curaduría como parte de un mejor tipo de capitalismo. Es probable que las empresas que se basen en un modelo de negocio curatorial, utilicen muchos menos recursos. Seguramente sean mejores para el planeta y probablemente mejoren la vida de las personas. Cuantas más y más empresas integren la práctica curatorial a sus negocios, mejores serán las consecuencias para el capitalismo. Se trata de un mundo en el que podemos ganarnos la vida y obtener ingresos no solo agregando más y más, sino administrando lo que tenemos y aprovechándolo al máximo. Creo que es un cambio realmente importante, y está sucediendo todo el tiempo de manera lenta pero segura. No hablamos de empresas como curadores, pero creo que realmente lo son.

–Definís a los algoritmos personalizados como los nuevos curadores ¿Pero cuál es el problema de esos algoritmos?
–El problema es que crean burbujas. Si vas a Facebook y ponés "me gusta" a un artículo publicado en un periódico de tendencia conservadora, el sistema comenzará a recomendarte otros artículos que presenten esa misma visión política. Muy pronto no podrás ver nada desde otro punto de vista. Está muy bien, porque es muy cómodo. Lo mismo sucede con Spotify en el caso de la música, en Netflix con las películas, y en Amazon con las diferentes ofertas. A los seres humanos nos gusta que nuestros gustos y opiniones se confirmen. Pero el peligro es obvio, significa que nunca nos enfrentaremos a desafíos, nunca nos veremos obligados a enfrentar otras perspectivas diferentes en el mundo. Ese es el gran peligro de los algoritmos personalizados. Creo que esto crea una oportunidad interesante para la intervención de los curadores humanos.

–¿No creés que la creación de burbujas es inherente al ser humano?
–Definitivamente. Siempre hemos tenido burbujas que filtran nuestras perspectivas y gustos. Siempre hemos sido amigos de personas que piensan como nosotros. Estas burbujas digitales simplemente refuerzan las que ya poseemos. Y lo hacen con el ligero aire de objetividad. Cuando te recomiendan un artículo en una plataforma, no dice que se trata de una opción altamente curada que es solo para vos. Se presenta como algo importante, pero no es necesariamente tan importante para vos. Siempre hemos vivido en burbujas, pero ahora son más poderosas que nunca.

–El productor musical Mark Ronson dijo que vivimos en la era del "sampling" (muestreo) ¿Pensás que el aumento de la curaduría es consecuencia de la falta de creatividad en la producción cultural?
–Hasta cierto punto, sí. Hemos llegado a una etapa de saturación. Una etapa en la que ya no estamos necesariamente avanzando, estamos simplemente haciendo lo mismo una y otra vez. Por ejemplo, en los últimos 20 años no se han creado tantos géneros musicales como en los últimos 50, cuando tenías un género nuevo todos los días, desde Rock and roll hasta Hip hop. Lo que Mark Ronson trata de decir es que tenemos una cultura que se está reconstruyendo en lugar de abrir nuevos caminos. Creo que vivimos en una cultura donde la creatividad se ha vuelto más difícil, digamos. Tal vez llegamos al punto en que hay tantas cosas que no necesitamos ser creativos. Necesitamos algo nuevo para acercarnos a la fase mítica de la creatividad; una creatividad curada donde en realidad no se trata solo de producir cosas nuevas, sino de pensar cómo podemos hacer para mostrarlas de una manera que las haga más importantes para las personas. En lugar de simplemente hacer más y más, hacer algo mejor y contextualizado.

 

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