NOTA DE PRENSA

Nota: Esclarecedora mirada sobre Benedicto y Francisco
Autor de la nota: Daniel V. González
Medio: Diario Alfil
Fecha: 26/12/2016
Libro: FRANCISCO Y BENEDICTO
Autor del libro: José Fernández Vega
Extracto:

La reciente publicación de Francisco y Benedicto, el Vaticano ante la crisis global (José Fernández Vega, Fondo de Cultura Económica), ayuda a entender la reorientación de la política de la Iglesia a partir de la elección de Jorge Bergoglio como Papa.
El autor tiene una mirada inteligente y serena acerca de los cambios operados tras la renuncia de Benedicto XVI y la llegada al trono de Pedro de Francisco. Joseph Ratzinger, que había acompañado a Juan Pablo II en todo el proceso de debate contra el comunismo y en la conceptualización de los énfasis de la palabra papal tras la caída del Muro de Berlín y la implosión de la Unión Soviética, había asumido su papado en 2005 cuando ya estaba en marcha y con fuertes brotes la ola nacionalista en América Latina.
Atrincherado en dilemas morales y dogmáticos, la Iglesia entendió después que quizá Ratzinger no representaba las necesidades de un momento histórico en el que el catolicismo se debilitaba en Europa y, a su vez, veía con cierta desazón el crecimiento de las iglesias evangélicas en América Latina.
La llegada de Francisco y su singular carisma significaron un cambio fundamental. La Iglesia sale de la biblioteca a la calle, de la custodia del dogma a la vida política.
El autor repasa el pensamiento de Francisco y la influencia en él de intelectuales como Lucio Gera y Alberto Methol Ferré. Plantea una contradicción acerca del vínculo de Francisco con la Teología de la Liberación del peruano Gustavo Gutiérrez: si bien Bergoglio siempre abrevó en ideas distantes de ellas, ahora en el poder supremo de la Iglesia es identificado –en cierto modo- como un continuador de esa corriente.
Para el autor, “Francisco llena el vacío que la izquierda dejó tras la conmoción que le produjo el derrumbe del llamado ‘socialismo real’, haya estado o no de acuerdo con él”. Una descripción precisa de la ubicación de Francisco en el contexto político mundial actual.
A esta definición, Fernández Vega añade otra esencial: “En nuestro contexto, el adversario real del capitalismo neoliberal ya no se denomina ‘comunismo’, sino ‘populismo’, y el actual papa ha sido acusado de ser un amenazante vocero de este líquido concepto enemigo del pluralismo republicano y del libre mercado liberal, esencias de la democracia occidental y herencias puras del Siglo de la Razón”.
De nuestra parte, añadimos que esas son las coordenadas precisas que definen el rol de Francisco en el actual panorama mundial. El hundimiento del mundo socialista ha dejado huérfanos de ideas y argumentos a la izquierda y al progresismo. El populismo es una versión indiscernible, difusa, maleable, indeterminada, imprecisa, que podría canalizar los reclamos por la situación de los pobres y marginados del sistema. Esa falta de solidez era lo que valoraba Ernesto Laclau y a lo que atribuía parte de su potencial.
Y este Papa, desde la elección de su nombre, ha elegido un camino que lo coloca como un referente inevitable, a escala mundial, de todas las corrientes sociales y políticas que ambicionan representar y canalizar las extensas disconformidades que genera desde siempre el capitalismo.
Tenemos la impresión que, al avanzar en esta línea, Francisco deberá enterrar muchos de los conceptos e ideas desarrollados por sus dos inmediatos antecesores, Juan Pablo II y Benedicto XVI. Ellos iluminaron desde el catolicismo, el hundimiento del mundo comunista, participaron activamente en este proceso y avanzaron en definiciones indubitables sobre el valor y la poencia del mercado y de la iniciativa privada.
La llegada de Francisco significa, en cierto modo, un regreso a los setenta. A las ideas y obsesiones de ese tiempo. Quizá el tiempo de Francisco haya sido hacia comienzos de siglo cuando el alza de las commodities estimuló el populismo en varios países de América Latina. Pasados estos años, esos procesos evidenciaron su fragilidad e inconsistencia. Francisco llega ahora con ideas que acaban de fracasar.
El libro de Fernández Vega contextualiza estos años de papado de Francisco y resulta indispensable para entender a la Iglesia en los días que corren y en los que llegarán.