NOTA DE PRENSA

Nota: El Libro de la Semana por Damián Tabarovsky
Autor de la nota: Damián Tabarovsky
Medio: Télam
Fecha: 02/12/2016
Libro: EL SOCIALISMO ROMÁNTICO EN EL RÍO DE LA PLATA (1837-1852)
Autor del libro: Horacio Tarcus
Extracto:

En El socialismo romántico en el Río de la Plata (1837-1852), Horarcio Tarcus se pregunta por el "uso efectivo" que los jóvenes de la generación del 37 hicieron de los conceptos provenientes de las corrientes de pensamiento europeo encarnadas en autores como Saint-Simon o Leroux, y responde: "Su trabajo consistió en someter los textos originales a operaciones de selección, de marcado y de interpretación que los transformaban aquí en algo muy diverso, acaso irreconocible, en el campo de producción europeo".

Hay algo fascinante en esta perspectiva, la de una recepción basada en el equívoco, en la lectura fragmentaria o incompleta que produce un nuevo tipo de texto inesperado, extraño al cuerpo doctrinario original y novedoso en el contexto de llegada. Subyacente en ese párrafo, se esconde una pequeña teoría acerca de la productividad crítica del malentendido, o más aún, una gran teoría sobre el pensamiento rioplatense -y tal vez incluso de otras latitudes de Latinoamérica- de mediados del siglo XIX, como una sofisticada máquina de producir excentricidad, descentramiento, rareza, extravagancia y anomalía. Incluso podríamos pensar a la batalla de ideas de la generación posterior -la del 80, la de la constitución del Estado nacional en clave liberal- como el proceso de normalización de esa rareza, el plan de socavar toda excentricidad, de acabar con esa locura. O tal vez, de volverla locura privada: la figura del dandi de fin de siglo. Ya no un pensamiento utópico de Estado, una reflexión pública anómala, sino una rareza íntima que recae sobre un sujeto excéntrico que desde ahí desafía al mundo, y no sobre una polis movilizada detrás de causas justicieras.

Pero estas no son palabras de Tarcus -y creo que ni siquiera son sus intenciones-, son más bien las de este comentarista corriendo el riesgo de forzar innecesariamente la letra del autor, de perder de vista el rigor del texto comentado. Porque si algo impresiona en El socialismo romántico… es el rigor histórico en que se basa la argumentación y el proyecto de Tarcus, que bien podríamos definir como el de ejercer una historiografía de izquierda heterodoxa. En discusión plena con la historiografía liberal ("Es un riesgo que las experiencias latinoamericanas de republicanismo social y democracia igualitaria, indudablemente inspiradas en el socialismo romántico, queden sofocadas en la historiografía como un capítulo del liberalismo latinoamericano"), pero sin caer nunca en algún tipo de revisionismo, Tarcus se propone pensar de qué manera las ideas del socialismo utópico y del romanticismo influyeron decisivamente en la generación de Alberdi, Echeverría, Sarmiento, y en figuras menores -pero claves en la cadena de producción de sentido- como Marcelino Pareja, de un lado y del otro del Río de la Plata: "Si el socialismo romántico llega a Uruguay por la vía del exilio argentino de la Generación del 37, la juventud romántica oriental lo hace suyo enseguida, y los jóvenes de las dos bandas entienden que llevan adelante una misma lucha".

Anteriormente se ha mencionado el término "heterodoxo". Allí reside la clave para leer el pensamiento de izquierda de Tarcus, o mejor dicho, su pensamiento de izquierdas, ya que uno de los principales aciertos del libro reside en las definiciones teóricas sobre las izquierdas, definiciones que permiten otorgarle a la recepción rioplatense del pensamiento romántico europeo todo su interés y vigor político. En la extensa y brillante Introducción -que puede leerse hasta como una pieza autónoma- Tarcus propone una aguda crítica a la lógica "etapista" de la izquierda, según la cual al socialismo utópico de mediados del siglo XIX le siguió una etapa superadora, portadora de una verdad carente en la etapa anterior, encarnada en el "socialismo científico" de Marx y Engels. En una operación de alto vuelo estratégico, Tarcus repone la capacidad combativa y crítica del socialismo romántico, del pensamiento utopista e incluso del proto-anarquismo en la escena política del siglo XIX rioplatense, como un modo también de proponer, solapadamente, la búsqueda de un pensamiento de izquierda heterodoxa en nuestro reaccionario tiempo presente.

Además de esa constelación de cuestiones, en filigrana, El socialismo romántico… es también una formidable historia de los modos de circulación de los libros, las revistas, la palabra impresa en el Río de la Plata a mediados del siglo XIX, tema que remite a uno de los intereses básicos de Tarcus como historiador y gestor cultural. En todo momento nos topamos con preciosas descripciones de las librerías de entonces, de la formación de las primeras grandes bibliotecas privadas (Bartolomé Mitre comprando el desguace de la biblioteca de Pedro de Angelis), de las publicidades que las librerías hacían en periódicos como Diario de la tarde o La gaceta mercantil.

En más de una ocasión Tarcus cita un fragmento de la "Autobiografía" de Vicente Fidel López en la que escribe: "No sé cómo se produjo una entrada torrencial de libros y autores que no se había oído mencionar hasta entonces". La llegada y reapropiación del socialismo romántico en el Río de la Plata es ante todo asunto de textos. No deja de ser significativo el orden que Tarcus da a algunas de sus frases: "A primera vista, el arribo al Río de la Plata de los libros, las revistas y las doctrinas del socialismo romántico (…) pudo ser juzgado como un fenómeno de importación". Es decir: primero los libros, luego las revistas y finalmente las doctrinas. O dicho de otro modo: para Tarcus hay doctrinas porque antes hubo libros y revistas, uno imbricado con lo otro. Las izquierdas son ante todo un asunto de palabra escrita.

 

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